José Carlos Rodríguez

La paz del Nobel

Barack Obama recibió un Premio Nobel de la Paz preventivo. Su único mérito era no ser George Bush hijo; algo que le ha sido dado y en lo que ni siquiera ha podido mediar por ninguna vía. El Nobel de la Paz otorgado a Juan Manuel Santos también tiene algo de apaño. Se lo concedieron desde el convencimiento de que el pueblo de Colombia iba a seguir, sumiso, las indicaciones de la cayada de Santos, bien regada de dinero legal e ilegal. La campaña por el sí contaba con todos los medios a su favor, mientras que la del “no” sólo tenía de su lado tres cosas. Una, el apoyo de los dos políticos más respetados de su país, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. Dos, la posición contraria del presidente con peor valoración de la historia democrática de Colombia, Juan Manuel Santos. Y tres, el peso, casi geológico, de la realidad.

Opinión

La paz del Nobel
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

Barack Obama recibió un Premio Nobel de la Paz preventivo. Su único mérito era no ser George Bush hijo; algo que le ha sido dado y en lo que ni siquiera ha podido mediar por ninguna vía. El Nobel de la Paz otorgado a Juan Manuel Santos también tiene algo de apaño. Se lo concedieron desde el convencimiento de que el pueblo de Colombia iba a seguir, sumiso, las indicaciones de la cayada de Santos, bien regada de dinero legal e ilegal. La campaña por el sí contaba con todos los medios a su favor, mientras que la del “no” sólo tenía de su lado tres cosas. Una, el apoyo de los dos políticos más respetados de su país, Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. Dos, la posición contraria del presidente con peor valoración de la historia democrática de Colombia, Juan Manuel Santos. Y tres, el peso, casi geológico, de la realidad.

La realidad es que las FARC han creado un enorme negocio con el narco y con la industria del secuestro. Pueden renunciar a este último si, a cambio, el Estado de Colombia le respeta su principal fuente de ingresos, que procede de la coca. Para lograrlo, el Estado tiene que renunciar a sus principales funciones. Ha suspendido la aplicación del Código Penal, ha creado una jurisdicción, desvinculada del resto del sistema jurídico, controlada por la organización criminal, y ha renunciado al principio de la igualdad ante la ley. Entrega al narco de las FARC viejas y nuevas tierras, regadas con subvenciones del Estado y favorecidas por un plan de inversión en infraestructuras. Y les concede un espacio fijo en el Congreso, más el control de medios de comunicación. Por último, se condena a cualquier voz discrepante en nombre de la paz.

Más importante que el Nobel de la Paz concedido a Juan Manuel Santos es la paz que sanciona este premio. Y no es la paz de los colombianos.

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