José Carlos Rodríguez

La posibilidad de un nacionalismo español

Vox quiere escribir su apunte en la historia del fin del bipartidismo, y el gentío de Vistalegre más los apuntes de las encuestas le otorgan cierta esperanza de conseguirlo.

Opinión Actualizado:

La posibilidad de un nacionalismo español
Foto: Santiago Abascal
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

Vox quiere escribir su apunte en la historia del fin del bipartidismo, y el gentío de Vistalegre más los apuntes de las encuestas le otorgan cierta esperanza de conseguirlo. Como no nos asusta que Pablo Iglesias, un hombre que alcanzaba el éxtasis hablando de Hugo Chávez y Maduro, concite cinco millones de votos, y el mercado de la atención del público exige despertar riadas de emociones, hemos aprendido a temer a Vox; a Ultravox, como el grupo de glam rock británico.

El partido liderado por Santiago Abascal tiene dos polos de atracción del voto. Uno de ellos es la amenaza secesionista catalana. Han adoptado la posición más dura que permite la ley, e incluso la que está fuera de ella: prevén expulsar a los españoles de su propio país si realizan actividades políticas con fines ilícitos, si antes de adquirir la nacionalidad han tenido otra.

Tratar a quienes han elegido hacerse españoles como ciudadanos de segunda es un dislate, pero parece congruente con las propuestas en materia de inmigración. Vox señala a los inmigrantes, y no sólo los que están en situación ilegal, como si fueran uno de los problemas de nuestro país. Abascal tiene la ventaja de que no necesita analizar la realidad para conocer los problemas de España. En una reciente entrevista reconoció que no conocía cuál es la incidencia en España de inmigración ilegal. Pero se vio con autoridad suficiente como para rechazar el dato, en cuanto se lo ofrecieron. Lo hizo desde su autoridad científica; de ciencia infusa, claro. Pero no le debió de parecerle suficiente, y añadió que el motivo de que fueran falsos es que estaban siendo manipulados por George Soros, el Goldstein de la derecha española.

Quieren eliminar las Comunidades Autónomas, pero para ello necesitan una reforma de la Constitución. Algo que con dos diputados que como máximo le dan las encuestas es como si Pedro Sánchez quisiera ser presidente del Gobierno con 84 diputados, o peor. Han prometido grandes rebajas de impuestos, pero el verdadero impuesto es el gasto. Y aquí esconden la mano. Sí, quieren rebajar lo que llaman “gasto político”, pero si quieren mermar el gasto público tienen que recortar el gasto social y privatizar los servicios públicos. Y por ahí no pasan; ni ellos ni PP o Ciudadanos.

Con Vox surge la posibilidad de un nacionalismo español que, quizás por el desuso, abrazan sólo a medias. Sus 100 propuestas están a medio cocer, y lo único que muestran es una malsana desconfianza de los extranjeros, y en el mejor de los casos una redacción apresurada e irreflexiva. Es un grito, pero no un discurso. Una apelación al sentimiento, que no a la razón. No es lo único que le acerca a la izquierda. Se ha convertido en un partido identitario y colectivista, como lo peor de la izquierda española, y acaba proponiendo las mismas políticas, pero con sujetos distintos. Quiere una discriminación positiva hacia los españoles; los de primera, cabe pensar.

Busca reforzar la nación española frente a la amenaza interior, pero no llega a despeñarse contra Bruselas. Mira con envidia a quienes enarbolan el discurso contra el “globalismo”, sea lo que ello fuere, pero no da el paso de proponer a los españoles la recuperación melancólica del poderío del Estado-nación. Quizás porque sepan que España necesita del apoyo de la Unión Europea, porque los españoles somos capaces de dejar que nuestro país se quiebre. Esperemos que ello no ocurra, pero para lograrlo lo que necesitamos no es más nacionalismo, sino menos.

Más de este autor

¡Más autogobierno!

«Lo que necesitamos es más autogobierno, aunque sólo en aquéllas materias en las que el ejercicio regional del poder no suponga un mayor menoscabo de los derechos individuales»

Opinión

El cambio climático

«¿Qué importan las ideologías ante la imponente presencia de España, con Pedro Sánchez al frente?»

Opinión

Más en El Subjetivo

David Mejía

Jaque al rey

«El problema de la monarquía es que si el rey fuera Alberto Garzón I, no podríamos librarnos de él»

Opinión

Juan Marqués

El gran tostón del yo

Es la trivialidad lo que predomina en la «autoficción» o en la literatura de testimonio, y sin embargo es cada vez mayor la exaltación totalmente acrítica que de ese tipo de libros se hace en los medios

Opinión

Gabriel Insausti

Todos somos China

«Lo que viene de China no es sólo el coronavirus. Lo que viene es esa entente insólita de comunismo y capitalismo –con lo peor de cada casa- que se resuelve en el globalismo»

Zibaldone