Rafa Rubio

La reválida de Mariano Rajoy

Tras una gestación accidentada hoy ve la luz el segundo gobierno de Mariano Rajoy. En una situación similar, hace ya cuatro años, Barack Obama reflexionaba sobre basu primer gobierno y señalaba como error principal el “pensar que este trabajo consistía en sacar adelante políticas públicas… olvidando que la naturaleza del gobierno es también contar una historia a la gente que les proporcione sentido de unidad, sentido y optimismo, especialmente durante los tiempos difíciles”.

Opinión

La reválida de Mariano Rajoy
Rafa Rubio

Rafa Rubio

En comunicación, cuando has trabajado para la Iglesia Católica y para un partido político, puedes con todo.

Tras una gestación accidentada hoy ve la luz el segundo gobierno de Mariano Rajoy. En una situación similar, hace ya cuatro años, Barack Obama reflexionaba sobre basu primer gobierno y señalaba como error principal el “pensar que este trabajo consistía en sacar adelante políticas públicas… olvidando que la naturaleza del gobierno es también contar una historia a la gente que les proporcione sentido de unidad, sentido y optimismo, especialmente durante los tiempos difíciles”.

Algo así podría estar pensando el Presidente del gobierno que, desde la campaña electoral, ha planteado este segundo mandato como la reválida del trabajo realizado hasta la fecha por su gobierno. Hay en sus intervenciones una sensación entre la pena y el desconcierto, frente a lo que juzga una incomprensión injusta. Como pidiendo una segunda oportunidad para consolidar las reformas y permitir que el tiempo proporcione la perspectiva suficiente para apreciar una obra de gobierno que, en el entorno del líder popular, están convencidos que debería tener un lugar reservado en la historia.

Para superar con éxito esta cita con la historia, cuya fecha no está del todo clara, hay una serie de asignaturas que quedaron pendientes y otras, que las nuevas circunstancias, han introducido en el programa. La primera pasa por decidir si, dadas las circunstancias, el éxito se encuentra en resistir, manteniendo indemne el trabajo de estos cuatro años, o tratar de seguir por la vía de las reformas, un sendero que algunos avisan será endiablado.

Si, a pesar de las amenazas, busca avanzar por este camino, toca seleccionar las batallas, administrar las derrotas (que las habrá), sabiendo que “perder es cuestión de método”, y ser magnánimo en las victorias que, como las buenas ideas, deberán ser y tener un poco de todos. El PSOE puede ser un buen compañero de camino. La vereda de los cambios posibles puede convertirse también en la senda que conduzca a los socialistas a un posicionamiento perdido hace ya tiempo: el del partido de las soluciones, de las instituciones, frente al partido del NO, de la calle.

Sólo así será posible hacer llegar a todos la recuperación económica, la única consolidación posible. Afrontar de una vez por todas un acuerdo por la educación, que ponga en el centro las necesidades de la sociedad del siglo XXI. Retomar el liderazgo en una Europa en busca de sentido. Reconstruir la cultura del acuerdo entre la imposición de la mayoría absoluta, y la parálisis a la que, muchas veces, conduce la “trampa del consenso”. Reconciliar a los españoles, especialmente a los jóvenes, con la política.

Aprendida la lección del maestro Aguilar Camín: “la razón es menos de la mitad de las cosas; y tener razón ni una cuarta parte”, no basta con acertar en las decisiones. Para superar con éxito esta reválida, la comunicación debe ser una herramienta clave de la gestión pública. Dejar de ser una “maría”, para cuando sobra el tiempo o vienen mal dadas, y convertirse en una asignatura imprescindible, que permita trabajar con éxito la materia prima más valiosa de nuestra época, la información.

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