Marta Parreño Gala

La violencia está en los otros

Es curioso que un alcalde italiano diga que “el derecho a manifestarse no puede convertirse en violencia” y se decida aplacarla a palos, empujones y patadas. Es cínico que se utilice la palabra violencia para deslegitimar cualquier petición de derechos por parte de los ciudadanos.

Opinión

La violencia está en los otros
Marta Parreño Gala

Marta Parreño Gala

Periodista y cineasta. Escribo, filmo y creo. He rodado 7 cortometrajes y trabajado en El Periódico de Catalunya, Ling Magazine, COM Radio y La Vanguardia. Ahora en Adams Editorial.

Es curioso que un alcalde italiano diga que “el derecho a manifestarse no puede convertirse en violencia” y se decida aplacarla a palos, empujones y patadas. Es cínico que se utilice la palabra violencia para deslegitimar cualquier petición de derechos por parte de los ciudadanos.

Es curioso que un alcalde italiano diga que “el derecho a manifestarse no puede convertirse en violencia” y se decida aplacarla a palos, empujones y patadas. Que el derecho a manifestarse no pueda convertirse en violencia pero la potestad para reprimirla sí justifique su utilización sin reservas.

Es cínico que se utilice la palabra violencia para deslegitimar cualquier petición de derechos por parte de los ciudadanos o se dé por hecho que la violencia del sistema sí está justificada, sea lo dura que sea.

Es inmoral que los ciudadanos tengan que soportar recortes, faltas de respeto y desfalcos con la cabeza baja y la sumisión que permiten las leyes o que tengan que pedir permiso para salir a la calle a reclamar todo lo que les están quitando y tengan que hacerlo sin levantar la voz en exceso.

Europa está hecha un mapa y los que mueven los hilos no tienen ni idea de lo que hacer para que no se les desmonte el chiringuito. Así que utilizan a las fuerzas policiales para defender sus intereses ignorando por completo que esas fuerzas policiales están para defendernos a todos. Europa está hecha un mapa y ha perdido de vista lo que significa vivir en democracia. Reprime con violencia una supuesta violencia que viene derivada de una violencia previa mayor más intensa y más larga: la económica.

Los de arriba sólo ven la violencia en los otros pero ninguno de ellos habrá sentido la violencia de tener que sobrevivir con sueldos mínimos, de quedarse sin trabajo y no tener oportunidad de encontrar otro en la vida o de que lo echen de su casa por la fuerza dejándola vacía y tapiada en nombre del dinero. ¡Es que la vida es así! Dirían algunos. Y no. La vida no es así y el dinero no vale más que ninguna persona. La vida no es así y los de arriba han perdido la perspectiva de todo. El día que la recuperen, su propia violencia interna les corroerá hasta los huesos.

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