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Opiniones libres de algoritmos

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Las 100 cosas que más amo de Cataluña (y quizá usted también)

"El caso es quitar hierro y tender puentes recordando —permítanme el tópico— que pesa más lo que nos une que lo que nos separa"

Foto: Vitor Monteiro | Unsplash

Últimamente no paro de leer que las fuerzas reaccionarias españolas se complacen en avivar el odio a Cataluña. Lo dicen desde Mónica Oltra hasta Suso de Toro. Y algunos medios les dan crédito. Sin entrar en ese debate estéril (por enconado), pienso sinceramente que todos los españoles que no hemos nacido ni vivido en Cataluña tenemos miles de razones diferentes para amar esta tierra y sus gentes.

En mi caso, además, no creo que nadie me pueda acusar de anticatalán ni procatalán al ser madrileño de cuna; afrancesado de educación; libertario, progresista y europeísta de convicción. Tengo un apellido cuyas raíces se remontan a Tárrega en la Cerdaña, antiguo territorio carolingio hoy enclavado en la provincia de Lérida. Pero mi linaje Bellver lleva quizá un par de siglos lejos de aquella bucólica comarca pirenaica y más vinculado al árido paisaje del desierto de Tabernas.

Aunque pasé parte de mis vacaciones infantiles jugando en los escenarios de de los spaghetti westerns que se rodaban en las fincas almerienses de mi tío Pepe, nunca he olvidado el origen innegablemente catalán de este apellido impronunciable (“beibé”, en la lengua de Pompeu Fabra), cuya toponimia deriva del latín (bellum videre) y alude a una atalaya o torre de vigía con buena visibilidad, acaso situada en Bellver de Cerdaña.

Un patronímico familiar que comparto —sin tener claros los lazos de ADN a lo largo de la historia— con un erudito canónigo de la catedral de Palma de Mallorca (Andrés), un general que defendió el sitio de Barcelona (José), un editor e impresor valenciano que también ejerció de periodista anticlerical (Blas), un escultor madrileño autor de la escultura al Ángel Caído (Ricardo), un pionero de la banca almeriense (Adelardo), un mecenas bilbaíno que donó su colección de arte al ayuntamiento de Sevilla (Mariano), un notario granadino que escribía libretos de revistas picantes (Antonio), un bohemio ilustrador y grabador de la Movida madrileña (Fernando) o un crítico literario y escritor barcelonés muy apegado a México (Sergi). Todos asaz peculiares, viajeros y librepensantes.

Si varios Bellver hubieron de probar limpieza de sangre en tiempos inquisitoriales para optar a cargos públicos u órdenes religiosas, no me gustaría a mí tener que demostrar hoy simpatía hacia la patria de mis antepasados con adhesiones a un nacionalismo en el que no creo. Pero he aquí mi modesta contribución a apaciguar ánimos con una top tan caprichoso como subjetivo.

Puede leerlo severamente y jugar a buscar las ausencias más reprobables (algunas inconscientes, otras meditadas) o hacer su propia lista y compartirla. El caso es quitar hierro y tender puentes recordando —permítanme el tópico— que pesa más lo que nos une que lo que nos separa. Así pues, estas son las 100 cosas que más amo de Cataluña… y quizá usted ame también.

Albert Boadella

Algunas películas de Isabel Coixet

Antoni Gaudí

Bigas Luna

“Cómo acabar con la contracultura”, de Jordi Costa (ensayo)

Eduardo Mendoza

El “Autorretrato” de Ángeles Santos Torroella

El baile de Carmen Amaya

El Barça de Cruyff

El cante hondo Miguel Poveda

El castillo-monasterio de San Miguel de Escornalbou

El CCCB

El Celler de Can Roca

El cómic “Makoki” de Gallardo y Mediavilla

El delta del Ebro y la playa del Fangar

El disco “Dioptría” de Pau Riba

El disco “Enemigos de lo ajeno” de El Último de la Fila

El disco “No sólo de rumba vive el hombre” de Alber Plà

El disco “Quasevol nit pot sortir el sol” de Jaume Sisa

El disseny catalá, con Tusquets, Clavé, Milá y Mariscal a la cabeza

El ensayo “Ahora escribo” de Lolita Bosch

El Festival Sónar

El fuet, el espetec, la secallona y otras embutidos irresistibles

El licor Chartreuse cuando se elaboraba en Tarragona

El mercado de la Boquería

El Monasterio de Poblet

El óleo “La morfina” de Santiago Rusiñol

El periodo informalista de Antoni Tàpies

El poema “Contra Jaime Gil de Biedma” de Jaime Gil de Biedma

El poema “No pido mucho” de Miquel Martí i Pol

El poemario “La pell de brau” (“La piel de toro”) de Salvador Espriu

El pueblo de Cadaqués y Port Lligat

El queso de cabra de Mas El Garret

El restaurante Disfrutar (Barcelona)

El restaurante Gresca (Barcelona)

El teatro excesivo de Angelica Liddell

El turrón blando de Agramunt

El único disco del grupo Picnic, con Jeanette y Toti Soler

“Elevación, elegancia y entusiasmo”, de Francisco Casavella

Ferrán Adrià y la increíble historia de elBulli

Joan Manuel Serrat

Joan Miró

Josep Plà

La “Música callada” de Federic Monpou

La “Suite Española Nº1” de Isaac Albéniz

La Barra de Carles Abellán

La butaca redondeada de Antoni Moragas

La calçotada de Valls y su imprescindible salsa romesco

La canción “Cadillac Solitario” de Sabino Méndez en grabación de Loquillo y los Trogloditas

La canción “Mi calle” de Lone Star

La canción “Soy así” de Los Salvajes

La Casa Amatller de Josep Puig i Cadafalch

La Casa Fuster de Lluís Domènech i Montaner

La coca de recapte

La cocina kilómetro 0 de Els Casals

La cocina marinera contemporánea de Estimar

La etapa estadounidense de Salvador Dalí

La Fundación Alicia

La novela “Últimas tardes con Teresa” de Juan Marsé

La pastelería Escribà

La película “Vida de sombras” de Lorenzo Llobet-Gràcia

La pintura surrealista de Remedios Varo

La playa del Castell en Palamós

La poesía futurista de Joan Salvat-Papasseit

La poesía visual de Joan Brossa

La selección de vinos naturales del bar Brutal (Barcelona)

La serie negra de Carvalho de Manuel Vázquez-Montalbán

La última generación de coctelerías barcelonesas: Paradiso, Dr. Stravinsky y Two Schmucks

Las conservas añejadas de Quimet i Quimet

Las albondigas con sepia y otras recetas de mar y montaña

Las calas del Cap de Creus

las caricaturas y carteles publicitarios de Ramón Casas i Carbó

Las creaciones dulces de Oriol Balaguer

Las espardenyas

Las explosivas mujeres de los cómics de Pepe González

Las fabulosas performances de La Fura dels Baus

Las gambas rojas de Palamós

Las historietas de “Capitán Trueno” y “Jabato” de Víctor Mora

Las historietas de “Carpanta” de José Escobar

Las historietas de “Mortadelo y Filemón” de Francisco Ibáñez

Las iglesias románicas del Valle del Bohí

Las ilustraciones modernistas de Javier Gosé

Las monas de Pascua de Natcha

Las rumbas de Peret, etapa Discophon

Las setas del Bergadà

Los frescos de Santa María de Taüll

Los aceites de arbequina de Borges Blanques y de Siurana

Los boleros de Mayte Martín

Los canelones de Carles Gaig

Los caracoles a llauna

Los carquiñoles, panellets y otros hitos de la repostería

Los chistes serios de Eugenio

Los guisantes del Maresme

Los trajes de Antonio Miró

Los vinos del Priorat

Los vinos espumosos de Alta Alella, Gramona, Recaredo y Pepe Raventós

Pau Casals interpretando las suites para violoncello de Bach

Pau Gassol

“Vapor” y otros cómics de línea clara de Max

RIP: Santi Santamaría, la revista El Víbora, la tienda Vinçon, Casa Leopoldo y las alegres noches del Apolo

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