Carlos Carnicero

Las orquestas del Titanic

Hay heridas profundas que no son tan visibles. La cultura, en toda su extensión, también está gravemente enferma

Opinión

Las orquestas del Titanic

Hay heridas profundas que no son tan visibles. La cultura, en toda su extensión, también está gravemente enferma

España es un enorme trasatlántico a la deriva. El orgullo, también está herido. Y las vías de agua en sus muras de babor y estribor requerirán años de reparación en unos astilleros gobernados por quienes aprovechan la crisis para cambiar el modelo social.

La medicina pública española era motivo de orgullo internacional. La educación, lastrada por falta de entusiasmo y apoyo en un sistema público, hace aguas por todos los costados.

Pero hay heridas profundas que no son tan visibles. La cultura, en toda su extensión, también está gravemente enferma.

Más de mil músicos de veintitrés orquestas han subido a la cubierta de este buque enfermo para asistir a los ciudadanos, trasladando su música a la calle. Un toque de atención para una enfermedad, llamada recortes, que tardará décadas en curarse. Los músicos de las orquestas de este Titanic, con el aspecto confiable y tierno que se contempla en la foto, no quieren quedarse mudos y su música, su épica, es una llamada que nos debiera movilizar a todos.

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