José Carlos Rodríguez

Los centenarios

«Millones de españoles creen que el Estado responderá por ellos tras décadas entregando una parte sustancial de su sueldo al sistema. Y eso no va a ocurrir»

Opinión

Los centenarios
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José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

A mí de Miguel Mihura siempre me gustó especialmente su libro Mis memorias. Tiene el mismo humor absurdo de cualquiera de sus obras de teatro, pero no está constreñido por los dictados del género teatral. Quizás sean tan falsas y absurdas como las memorias de cualquier político, pero rebosan ingenio.

En uno de los capítulos cuenta la historia de dos vecinos de un pueblo que compiten por llegar a ser el centenario de la villa. Los vecinos se afanan durante un siglo para llevarse el galardón, y justo cuando ambos casi pueden tocar la edad esperada con los dedos, uno de ellos muere. El otro, tras lograr abrir la puerta de los cien años, pudo dedicar el resto de su vida a vivir sin mayor preocupación, gracias al estipendio que concede el Ayuntamiento a los centenarios del pueblo.

Me he acordado de esta historia de Mihura cuando he oído decir al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que los españoles tenemos que asumir que trabajaremos hasta los 75 años. Ya adelanté en estas páginas que eso es lo que nos va a exigir el sistema público de pensiones para empezar a cumplir su promesa. En vez de trabajar para nosotros, el sistema nos exige que trabajemos para él. Nos exigirá que le paguemos cada vez más, y será cada año más cicatero en sus beneficios.

Yo pienso seguir escribiendo en The Objective cuando cumpla esa edad, señor ministro, con el permiso de la empresa y de los lectores. Vamos a una economía basada en la información y el conocimiento, y si el olvido no devora el saber acumulado, creo que muchos querrán seguir aportando valor a la sociedad, a cambio de una remuneración.

El peligro que corremos con el sistema público de pensiones es que trabajar a los 75 no sea un privilegio, sino una necesidad. Millones de españoles creen que el Estado responderá por ellos tras décadas entregando una parte sustancial de su sueldo al sistema. Y eso no va a ocurrir. Los españoles de mediana edad recibirán una pensión que será una pequeña ayuda, pero que no cubrirá las necesidades más básicas. Tendrán que trabajar donde se lo permitan para salir adelante. Como tenemos cada vez menos hijos, muchos no podrán contar con su apoyo. Veremos grandes bolsas de pobreza de personas que no han dejado de trabajar.

Hay otro cambio cultural, que no es el de trabajar hasta los 75 años, del que el ministro Escrivá no nos ha hablado. Y que permitiría evitar ser una víctima más del sistema de pensiones. Una cultura del ahorro extendida al común de los ciudadanos permitiría que todos lleguen a la edad en que el descanso es más agradecido con el respaldo de un patrimonio. Participar en los beneficios del sistema económico tiene recompensa segura a largo plazo. Y no es la última no depender de las promesas de los políticos. Y para ello, claro, no hay que esperar a ser centenario.

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