Carlos Esteban

Los gozos y las sombras

La realidad por defecto es la barbarie, no la civilización; la miseria, no la abundancia. Es difícil ver en un rápido y caleidoscópico vuelo la actualidad en imágenes que ofrece The Objective y sustraerse a la fascinación del contraste entre nuestro mundo y el resto.

Opinión

Los gozos y las sombras
Carlos Esteban

Carlos Esteban

Tres décadas haciendo periodismo, primero en el Grupo Recoletos y luego en el Grupo Intereconomía.

La realidad por defecto es la barbarie, no la civilización; la miseria, no la abundancia. Es difícil ver en un rápido y caleidoscópico vuelo la actualidad en imágenes que ofrece The Objective y sustraerse a la fascinación del contraste entre nuestro mundo y el resto.

La realidad por defecto es la barbarie, no la civilización; la miseria, no la abundancia. Lo que damos por supuesto, lo que Podemos quiere repartir como si lloviera del cielo es un estrechísimo barniz que nos separa de todos los demonios que han asolado la humanidad desde siempre y que siempre nos esperan a la vuelta de una nueva decadencia.

Es difícil ver en un rápido y caleidoscópico vuelo la actualidad en imágenes que ofrece The Objective y sustraerse a la fascinación del contraste entre nuestro mundo y el resto.

A este lado de los aparentemente tranquilizadores muros de nuestra civilización, Cristiano Ronaldo -uno de nuestros gladiadores más venerado- presenta su nueva colección de moda interior para hombres, Rankin X Ronaldo; el ‘cosplay’ -una especie de baile de disfraces llevado demasiado lejos y convertido en un remedo de identidad alternativa- gana adeptos en el mundo (no en Gaza, debo aclarar, ni en Nigeria) y celebra un congreso en Birmania; en el Parque del Observatorio de Meudon los amantes de los coches antiguos pueden contemplar los modelos mejor conservados; y en el Wembley Park los londinenses montan una juerga de colores inspirada en el festival de la primavera hindú, Holi.

Fuera, donde medran los bárbaros -Hic sunt dracones-, Gaza, donde la vida no vale nada, sigue viviendo el infierno entre la ofensiva israelí y los fanáticos de Hamas; en Nigeria se sospecha que el presidente ha intentado sobornar a las familias de las niñas cristianas secuestradas por Boko Haram; en la confusa guerra civil ucraniana llevan ya 1.129 muertos desde el inicio de las hostilidades, más de 3.400 heridos y 100.000 desplazados y esa pesadilla apocalíptica llamada ébola crece en África y despierta en Occidente vagos recuerdos de la Peste Negra.

Y una foto uniendo el abismo: en la localidad pontevedresa de Catoira conmemoran con una fiesta las incursiones vikingas que tantas veces tuvieron que rechazar a lo largo de la Edad Media. Es, ya digo, una conmemoración. Pero no está de más tener en cuenta que podría convertirse en profecía festiva.

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