José Carlos Rodríguez

Los guardianes de la selva

El crimen estaba secando sus fuentes en Sapouy, Sissili y otras provincias de Burkina Faso. Esas fuentes son los comercios y el resto de pequeños negocios por los que la sociedad crea riqueza. El Estado no protege a la población, y esta ha decidido organizarse para hacerlo. Se hacen llamar Koglweogo, “los guardianes de la selva”, y según un reciente reportaje de Le Monde la conforman jóvenes y viejos, musulmanes y cristianos. Vigilan los poblados, detienen a los criminales, los juzgan y los condenan. No ofrecen más garantías procesales que las del propio interés por descubrir a los culpables. La tortura es parte de su apero hermenéutico. La prensa local recoge el éxito de su actividad, y la admiración y el miedo que despiertan en la población.

Opinión

Los guardianes de la selva
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

El crimen estaba secando sus fuentes en Sapouy, Sissili y otras provincias de Burkina Faso. Esas fuentes son los comercios y el resto de pequeños negocios por los que la sociedad crea riqueza. El Estado no protege a la población, y esta ha decidido organizarse para hacerlo. Se hacen llamar Koglweogo, “los guardianes de la selva”, y según un reciente reportaje de Le Monde la conforman jóvenes y viejos, musulmanes y cristianos. Vigilan los poblados, detienen a los criminales, los juzgan y los condenan. No ofrecen más garantías procesales que las del propio interés por descubrir a los culpables. La tortura es parte de su apero hermenéutico. La prensa local recoge el éxito de su actividad, y la admiración y el miedo que despiertan en la población.

Desmienten al segundo premio Nobel de Economía, Paul Samuelson, y a una legión de colegas, que creen que este tipo de servicios de seguridad no se pueden organizar al margen del Estado por el problema del free-rider, nombre con el que los economistas llaman al caradura que se beneficia sin pagar. El QED de los Koglweogo resulta muy expeditivo: identifican y secuestran a quien no quiere satisfacer la cuota, hasta que saque del bolsillo unos 100.000 francos locales. Necesitan reunir los fondos necesarios para mantener su actividad, pero muchos temen que esos medios les confieran el poder de convertirse en otra organización coactiva y ladrona; en una mafia, que es como se llama a los pequeños rivales del Estado.

Es posible. En México se creó una organización vigilante llamada La Familia; acabó llevando armas y hombres al lado del crimen, y fue otra organización vigilante la que los desbarató. El Estado no quiere rivales, pero no debemos olvidar que su existencia es subsidiaria y que tenemos el derecho de organizarnos por nuestra cuenta.

Contexto

    Más de este autor

    El matrimonio McCloskey

    «BLM, un movimiento abiertamente racista, y cuyas intenciones no pasan por evitar las muertes de los negros en las calles, está teniendo éxito en paralizar a la Policía»

    Opinión

    Diez proposiciones sobre el racismo

    «El racismo es la ideología que afirma que la raza es un elemento esencial de las personas, así como los movimientos políticos encaminados a promover políticas basadas en esas ideas»

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    Daniel Capó

    Hijos de la ira

    «Las estatuas nos juzgan con sus ojos. Nos miran y nos observan sin decir nada, calladas como una sombra que pesa sobre nuestras conciencias»

    Opinión