Laura Fàbregas

Los hijos que no nos atrevemos a tener

El gato Larry vive muy bien en el 10 de Downing Street y la nueva primera ministra Theresa May lo mantendrá en el “cargo”. Pienso en todos los otros Larrys, felinos y caninos, que conviven con nosotros. El ser humano, social, necesita cuidar de alguien y estos animales domésticos funcionan como un sucedáneo, aminorando ese instinto primario de ser madre. Se trata de un compromiso <em>low cost</em>, acorde con los tiempos que corren.

Opinión

Los hijos que no nos atrevemos a tener
Laura Fàbregas

Laura Fàbregas

Vivo entre Madrid y Barcelona. En tierra de nadie. Me interesan las causas incómodas. Pero lo importante no es lo que se dice sino lo que se hace.

El gato Larry vive muy bien en el 10 de Downing Street y la nueva primera ministra Theresa May lo mantendrá en el “cargo”. Pienso en todos los otros Larrys, felinos y caninos, que conviven con nosotros. El ser humano, social, necesita cuidar de alguien y estos animales domésticos funcionan como un sucedáneo, aminorando ese instinto primario de ser madre. Se trata de un compromiso low cost, acorde con los tiempos que corren.

En Madrid ya se puede ir en metro con el perro. Pronto tendremos que ceder el asiento ante las “perritas embarazadas”, como explicaba Jorge Bustos en un irónico y genial artículo en El Mundo. Igualdad entre los que gritan y berrean; aún no para las zanahorias y las plantas. Menos aún para los organismos modificados genéticamente. Me explicaba el bioquímico J.M.Mulet que los gatos han causado más problemas para la biodiversidad que los transgénicos, y que estos últimos sí que representarían una avance contra la hambruna para nuestros iguales en África. Pero, que nadie nos critique a los gatos, que por mi gato, mato.

Contexto

    Más de este autor

    Monedero y el pueblo

    «Ya sabemos que el hombre, en masa, es más parecido a un chimpancé que a un ser racional»

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    Joaquín Jesús Sánchez

    Los lloricas

    «Seguro que ahora, el buen timonel de la transición estará apenado, sentado en la casa opulenta de algún amigacho, pensando en que los «menores de 40 años solo lo recordarán como el de Corinna, el del elefante y el del maletín». Podría ser peor, majestad, pero es que no nos dejan»

    Opinión

    Cristina Casabón

    Contra la tiranía identitaria, humor

    «El humor es lo contrario a la cultura de la indignación, o cancel culture; si nos preocupáramos menos por nuestras identidades o por estar creando universos morales, podríamos ser más libres y escépticos. ‘Woke’ es un libro de humor unido a una ironía feroz sobre el mundo identitario»

    Opinión