Jose Maria Inigo

Los libros y el vino

Cada año por estas fechas sé que me toca enfadarme, agarrar mi cabreo anual, despotricar un rato, y no conseguir nada. Y todo por culpa de las cifras que los medios de comunicación señalan que tendrán que gastarse los padres por cada hijo que lleven al colegio.

Opinión

Los libros y el vino

Cada año por estas fechas sé que me toca enfadarme, agarrar mi cabreo anual, despotricar un rato, y no conseguir nada. Y todo por culpa de las cifras que los medios de comunicación señalan que tendrán que gastarse los padres por cada hijo que lleven al colegio.

Cada año por estas fechas sé que me toca enfadarme, agarrar mi cabreo anual, despotricar un rato, y no conseguir nada. Y todo por culpa de las cifras que los medios de comunicación señalan que tendrán que gastarse los padres por cada hijo que lleven al colegio. Este año rondarán los mil euros entre uniformes, libros, cuadernos etc. Una barbaridad. No se entiende que haya que cambiar cada año de libros. Hay muchas asignaturas cuyo contenido no cambia casi nunca. Las matemáticas, por ejemplo, son las que son y punto. Pues nada, las editoriales, amparadas por los gobiernos de turno, idean estrategias para que no haya más remedio que cambiar el libro.

La más sencilla es incluir en el libro de texto páginas de ejercicios para que no sirvan en años posteriores a hermanos, amigos o compañeros de cole. Una vergüenza. Desde siempre, desde tiempos inmemoriales, los libros iban por un lado y por otro los cuadernos de ejercicios, permitiendo así el pase de los libros de texto entre alumnos. Pues ahora, no.

Tal como están las cosas, que una familia deba pagar casi mil euros por niños manda leches que dijo Trillo. Luego se quejan de la baja natalidad. En fin, esta es la historia de cada año. Nos enfadamos todos, protestamos lo que podemos, y no pasa nada. A pagar. Es el reino de la impotencia. Menos mal que entre tanta mala noticia nos llega de Inglaterra una muy interesante.

El profesor Kari Poikolainen, un sabio, después de tres décadas de pruebas y estudios, ha llegado a la conclusión de que beber una botella de vino al día no hace daño. Es más, no beber alcohol, asegura, puede ser más nocivo que beber con moderación. No sé si será verdad o no, pero desde luego, lo pruebo. 

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