Gabriel González-Andrio

Los niños de las guerras

Durante una estancia en Líbano pude recorrer el Valle de la Bekaa, una extensa llanura en la que se divisan varios improvisados campamentos de familias enteras huídas de la vecina Siria.

Opinión

Los niños de las guerras

Durante una estancia en Líbano pude recorrer el Valle de la Bekaa, una extensa llanura en la que se divisan varios improvisados campamentos de familias enteras huídas de la vecina Siria.

Durante una estancia en Líbano pude recorrer el Valle de la Bekaa, una extensa llanura en la que se divisan varios improvisados campamentos de familias enteras huídas de la vecina Siria.

Una de las escenas más repetidas era ver a niñas deambulando entre las tiendas, con la mirada perdida, sin saber muy bien qué hacían ahí y cuándo terminaría esa “excursión”.

Lo más triste de esto es que no están viviendo un sueño, un día de camping, sino una pesadilla. Han huido con los pocos enseres que les quedaban y ahora viven en la miseria. Los padres prefieren ver el lado positivo de la historia: pueden vivir para contarlo. No así muchos de sus vecinos, amigos y familiares que han quedado atrapados en el fuego cruzado o bien han muerto por las bombas.

La Comunidad Internacional debería intentar hacer algo más, pero no parece que quieran meterse en este charco. Ahora se han centrado en tratar de frenar la conquista de Oriente Medio por parte del Estado Islámico. Nadie sabe cómo terminarán estas guerras, pero lo cierto es que las víctimas de niños y adolescentes inocentes se cuentan por miles.

Los más pequeños se entretienen jugando a la guerra, creando bandos de buenos y malos sin saber muy bien quiénes son unos y otros. Lo mismo que está ocurriendo en Ucrania. Una infancia aniquilada por la locura de sus mayores, empeñados en volver a los tiempos de las grandes guerras mundiales. No escarmentamos.

Llevamos tiempo viendo imágenes escalofriantes de niños gaseados, mutilados o malheridos, pero todo sigue igual. Las denuncias de ACNUR, Unicef, Cruz Roja o Cáritas son constantes, pero es como si predicaran en el desierto.

La llegada del crudo invierno sólo servirá para agravar más la dura vida de familias enteras que sueñan con volver a empezar de cero algún día.

Complicado.

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