The objective

El Subjetivo

Opiniones libres de algoritmos

Opiniones libres de algoritmos

Macron, el reaccionario

Foto: Pool | Reuters

En términos estrictos, cabe tildar a Emmanuel Macron de reaccionario posmoderno. Su lenguaje no es el del integrismo, sino el de un hombre lúcido que entiende cuál es rostro de la política contemporánea y, sobre todo, en qué consisten sus riesgos. Quiero decir que Macron es un reaccionario postmoderno porque no se bate contra la modernidad –entendida en sus justos términos– sino a favor de ella. Frente a la perplejidad y a ese rumor inquietante propagado por un populismo que nos invita a descreer de la democracia tradicional, el nuevo presidente francés reivindica de forma inusual la responsabilidad del ciudadano adulto. «He apostado por la inteligencia de los franceses y de las francesas –ha declarado Macron en la entrevista concedida a un grupo de periódicos europeos–. No les he adulado, sino que le he hablado a su inteligencia. Lo que agota a las democracias son los responsables políticos que piensan que sus conciudadanos son idiotas, utilizando con demagogia sus temores y contrariedades y apoyándose en sus reflejos. […]. Deseo volver a retomar el hilo de la historia y recuperar la energía del pueblo europeo».

Son palabras mayores que merecen ser subrayadas: historia e inteligencia, responsabilidad y vida adulta. Ante la avalancha de política basura que embrutece los parlamentos y el debate público, se abre ante nuestros ojos una curiosa paradoja: en nuestro tiempo, ser reaccionario –un reaccionario no antiguo sino posmoderno, un reaccionario alla Macron– consiste en rechazar las vulgarizaciones de la ideología, en reivindicar el peso de la razón ilustrada y la inestimable moderación del parlamentarismo. Es algo tan sencillo como atreverse a decir la verdad en una época de posverdades. Del éxito de políticos así –dispuestos a rechazar la salmonella de la mentira–, depende en buena medida el futuro de Europa.

Más de este autor

Sin nada que decir

Sin una determinada imaginación dirigida hacia la excelencia y tamizada por la experiencia del pasado, es difícil que el hombre trascienda las limitaciones de su propio tiempo

Más en El Subjetivo

Adictos a la desinformación

"La escenificación de una mentira es clave para trasladarla a la escena de lo debatible. Por ello, y conscientes de que la veracidad de sus afirmaciones se mantiene en cuarentena, la ultraderecha suele apostar por la convicción"