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Matrimonios de conveniencia

"La política es casi siempre matrimonios de conveniencia"

Foto: Paolo Aguilar | EFE

En nuestro sistema multipartidista imperfecto y de bloques valoramos a los partidos según con quienes pactan. Desde hace unos meses, los más críticos con Ciudadanos no han dejado de denunciar su inclinación a realizar pactos con el PP y Vox, después de lo ocurrido en Andalucía (a pesar de que Cs no se sentó con Vox y que en el gobierno andaluz están solo PP y Ciudadanos); los más críticos con el gobierno del PSOE señalaban su pacto de gobierno con los independentistas (a pesar de que solo fue un apoyo parlamentario; otra cosa son las negociaciones con la Generalitat).

Seguimos en un bipartidismo sentimental. Pero en cuanto nos vayamos acercando a un multipartidismo más fragmentado tendremos que asumir que la identidad ideológica a veces depende de la coyuntura, y que uno a veces es lo que le toca ser. La política es casi siempre matrimonios de conveniencia.

Esta semana se han producido dos noticias que han roto burbujas y trincheras partidistas que considerábamos intocables: el candidato al ayuntamiento de Barcelona Manuel Valls ha ofrecido su apoyo a una alcaldía de Ada Colau, que sumaría también el apoyo del PSC; el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid Íñigo Errejón ha ofrecido negociar con el PSOE y Ciudadanos para que no gobierne la derecha y la ultraderecha.

Todos sumamos a Ciudadanos con el bloque de derechas tras ver los resultados de las elecciones, y en Madrid, por ejemplo, tanto Martínez-Almeida como Díaz Ayuso se vieron ya investidos como alcalde y presidenta. Pero los bloques no son fijos. Hemos pasado de vetos recíprocos esperables a vetos más flexibles: Ciudadanos vetó cualquier posibilidad de pacto con el PSOE de Sánchez a nivel nacional y ahora se niega a negociar con Vox en municipios y autonomías. Consciente de que el sorpasso al PP no será fácil, Cs ha vuelto a una concepción del partido más moderada y liberal, y acorde a sus expectativas y a la coyuntura. La polarización no va a desaparecer, quizá los pactos heterodoxos no funcionen, pero al menos vamos poco a poco acabando con nuestra obsesión con la pureza y la autenticidad ideológicas.

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