Pablo Iglesias

Menos mal que vino el Papa

Menos mal que vino el Papa a quitarnos la resaca, cantaban los Reincidentes en un tema noventero, cuando su vocalista Fernando Madina aún lucía una poblada cabellera y no conocía las comodidades de los centros correccionales de Miami.

Opinión

Menos mal que vino el Papa

Menos mal que vino el Papa a quitarnos la resaca, cantaban los Reincidentes en un tema noventero, cuando su vocalista Fernando Madina aún lucía una poblada cabellera y no conocía las comodidades de los centros correccionales de Miami.

Menos mal que vino el Papa a quitarnos la resaca, cantaban los Reincidentes en un tema noventero, cuando su vocalista Fernando Madina aún lucía una poblada cabellera y no conocía las comodidades de los centros correccionales de Miami. Entonces quien esto escribe esquivaba gorilas para subirse al escenario de la sala Canciller en Madrid cuando tocaban los reinci y saltar hacia la gente. Eran tiempos de orden. Había caído la URSS, gobernaba Felipe y teníamos un Papa como Dios manda; anticomunista, profundamente conservador, amigo de Pinochet y enemigo de la teología de la liberación.

Pero de aquel mundo ordenado poco queda ya. Madina tiene más canas que mi padre, yo hace mucho que no voy a conciertos y este Papa de ahora casi parece un progre. Decía Vázquez Montalbán que contra Franco luchábamos mejor y los Reincidentes deben estar pensando lo mismo de Bergoglio, porque cualquiera hace una canción para meterse con este papa. 

Mi amigo Manolo Monereo dice siempre que Francisco responde a la transición geopolítica que se está produciendo y que habría obligado a la Iglesia católica a “girar a la izquierda” y mirar a una América Latina que se ha convertido no sólo en el referente de la izquierda mundial, sino también en el de los católicos. Algunos dirán, con mucha razón, que en cuestiones tales como la igualdad de la mujer, la planificación familiar o la libertad sexual, Bergoglio es un conservador, pero es que eso es una obviedad. La Iglesia católica es la Iglesia católica igual que el presidente de los EEUU, por muy negro, muy de Chicago y muy fan de The Wire que sea, es el presidente de los EEUU.

Pedirle al jefe de la Iglesia que sea socialista sería como pedirnos a los marxistas que dejáramos de pensar que la historia es la historia de la lucha de clases. Pero del mismo modo que, ante la coyuntura, uno puede admitir que las modestas políticas keynesianas y una reforma fiscal progresiva pueden implicar enormes avances para la gente que vive de su trabajo, el Papa está asumiendo en su discurso que los poderes económicos que tienen el control político de casi todo, son sencillamente criminales. 

Habrá quien piense que se trata de puro oportunismo pero ustedes reconocerán conmigo que hace unos años hubiera parecido milagroso escuchar a un papa decir las cosas que dice este. Sólo le falta ya, como decían los Reincidentes, obrar el milagro de quitarnos la resaca de Nochevieja.

 

 

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