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Mundial de Porteros

Estamos a puertas de unas semifinales a las que se ha llegado desde el punto de castigo máximo en la que la personalidad, los arrestos y la genialidad de un técnico, como es el caso de Van Gaal, aúpan a los porteros a la gloria.

"Tú, tranquilo. Yo lo paro". Krul se fue directo a su compañero Van Persie. Se jugaban las semifinales. Ellos y su seleccionador, Van Gaal, que en el último minuto de la prórroga cambió al portero titular por el suplente. Viejo zorro el holandés. Tenía muy claro que el cancerbero del banquillo era el idea para imponerse física y psicológicamente al agrandado Keylor Navas, uno de los ídolos de este Mundial.

Siempre positivo, nunca negativo. La frase del técnico orange, formulada a la inversa, describe el espíritu de esta selección. Y el de los cancerberos por extensión. Porque si algo ha marcado este Mundial, más allá de mordiscos y roturas cervicales, es el gran papel que han jugado los solitarios del fútbol. Muchas prórrogas y decenas de penaltis han elevado a los altares a estos jugadores que jamás están en las listas de los premiados de oro. Menos Casillas, claro. El madrileño y los suyos duraron lo mismo que un caramelo en la puerta de un colegio y se constató que Iker está más fuera que dentro en lo que a concentración y estado emocional se refiere.

Estamos a puertas de unas semifinales a las que se ha llegado desde el punto de castigo máximo en la que la personalidad, los arrestos y la genialidad de un técnico, como es el caso de Van Gaal, aúpan a los porteros a la gloria. No está nada mal que un Mundial encumbre a los eternos olvidados. Los nombres de Bravo, Keylor Navas, el estadounidense Tim Howard, el "Memo" Ochoa, Julio César o el veterano Buffon, que a sus 36 años se lució ante Luis Suárez, pasarán a la historia de este Brasil 2014 con sus guantes por medalla.

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