Pilar Dominguez

Ne me quitte pas

El sueño impotente de deambular en un mundo de paz, manchado por la sangre; por las palabras de aquellos individuos que envenenan conciencia y verdad para marchitarnos. Me encuentro afligida.

Opinión

Ne me quitte pas

El sueño impotente de deambular en un mundo de paz, manchado por la sangre; por las palabras de aquellos individuos que envenenan conciencia y verdad para marchitarnos. Me encuentro afligida.

Es un nuevo amanecer, y con él, ondea la rabia.

El sueño impotente de deambular en un mundo de paz, manchado por la sangre; por las palabras de aquellos individuos que envenenan conciencia y verdad para marchitarnos. Me encuentro afligida.

Hay muchas opiniones al respecto; es cierto que el arma más poderosa de Charlie Hebdo era provocarnos una carcajada, levantar conciencias, más hoy es la conciencia la que nos pesa y nos abandona una vez más, en un mundo en el que el respeto no es sino un pliego resquebrajado que pintamos con historias que se apagan y miles de manos en el aire al grito de paz.

Parece algo obvio, pero nunca viene mal insistir; Yo soy mujer, soy estudiante, soy española y atea, pero también soy el inmigrante exhausto en busca de hogar y creyente de la bondad en el corazón humano. Soy de aquí y de allá, soy el anciano y los niños muertos en Palestina. Tengo el alma cargada de historias que leo día a día y que no soporto. Por eso os animo, en esta carta, a ser la semilla del cambio, a aprender a ser y convivir. A aprender que ya se ha acabado el tiempo para los corazones miserables.

Hay que aprender a reír.

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