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Niños cargantes, nihilistas de baratillo

" En el Apocalipsis sostenido, con más muertos que en China, España ha encontrado una forma de encontrarse a sí misma y poner en sordina una guerra civil"

Foto: Cabalar | EFE

Nos ha cambiado el bicho. A todos. Tus niños hiperactivos están en los salones de todas nuestras casas, y eso que agotan y abruman. Y con Peppa Pig como niñera catódica, o van para podemitas o van para mediopensionistas, aviso.

Lo que sé es que llegó el coronavirus y te pusiste en mallas, a hacer yoga o algo así y a contarme que leías a Elvira Sastre y al de los pelos, dos puntos filipinos en esto de las líricas blanditas y vacuas. Bien.

Jamás estuviste tan confinada, cariño, y jamás hubieras pensado que te ibas a grabar en mallas con tus niños moqueando, tus niños con la cacerola, tus niños en el balcón, tus niños cocinando carbohidratos y esa copa de Ribera que te mereces por la noche, después del teletrabajo y tras una fotito más con el pariente a Instagram.

En el Apocalipsis sostenido, con más muertos que en China, España ha encontrado una forma de encontrarse a sí misma y poner en sordina una guerra civil: salir a la terraza a pegar berridos con Raphael, aplaudir a un médico que en otras circunstancias hubieran mandado a la calle y creerse lo que dicen los canales del entretenimiento: Jorge Javier, el publicista bipolar y hasta una película de López Vázquez.
Para tus hijos, que no son niños prodigio y sí algo cargantes por sobreexposición, esta guerra será un recuerdo raro. Una cosa de papá y mamá en mallas, un médico con jerseys pasados y pasado de helio -Simón- y que la muerte era una estadística y una curva.
Ahora que llega lo peor, sí, urge que nos refugiemos en los cuarteles de invierno en primavera. Abundan los nihilistas de baratillo, pesimistas socialdemócratas que nos quieren robar la sonrisa. Son los mismos a los que les falta una mili en estos tiempos del cólera y la sororidad contagiosa.
Mala gente que confina...

 

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