Irene Junquera

No olvides quién eres

Sabes que hay gente de tu grupo que hace cosas que no te gustan, cosas bastantes reprobables, mucho… pero no conviene centrarse en eso porque al fin y al cabo tú solo vas al campo a animar, ¿no?

Opinión

No olvides quién eres

Sabes que hay gente de tu grupo que hace cosas que no te gustan, cosas bastantes reprobables, mucho… pero no conviene centrarse en eso porque al fin y al cabo tú solo vas al campo a animar, ¿no?

No te olvides de tu mujer y de tus niños que quieren verte al llegar del cole y que les ayudes con los deberes. Procura recordar las tardes de fútbol en casa con tus padres y tus hermanos, cuando sólo importaba tener preparada la trompeta para sacarla por la ventana al celebrar el gol decisivo de tu equipo. Es importante no borrar de tu memoria la sensación de correr hacia la portería y alcanzar rápido el larguero para que no te tocara ponerte de portero. Sólo tienes cuarenta años, o veinte o doce… porque eres la misma persona.

La de ahora con sus problemas y ese odio intenso que sientes cuando aparecen ante ti los del equipo contrario y aquella que vivía el fútbol como un juego, como un momento de diversión y de unión con tu gente. Ahora también tienes ese sentimiento, el de nexo, el de tener algo por lo que luchar y que te hace formar parte de un todo. Pero ¿a qué precio?

Sabes que hay gente de tu grupo que hace cosas que no te gustan, cosas bastantes reprobables, mucho… pero no conviene centrarse en eso porque al fin y al cabo tú solo vas al campo a animar, ¿no?

Hasta que el domingo despiertas de tu letargo y piensas “¿y si me hubiera pasado a mí?, ¿y si es mi niño el que se queda sin su padre?”… O peor aún, “¿y si mi hijo decide seguir mi camino?”

Quizá sea el momento de abrir los ojos, de disfrutar de un gol de tu equipo y de la emoción que te da el ir perdiendo y saber que se puede remontar. De mirar a tu alrededor y ver que existen más aficiones, más equipos, y que tu pasión no sería nada si no tuviera el contrapunto.

Es hora de plantarte. De sentarte a ver un partido con tu familia o amigos, de ir al estadio simplemente a disfrutar… es hora de olvidar todo lo que llevas un tiempo haciendo y que te ha alejado de lo que realmente eres. Un aficionado al fútbol. Pero también a la vida.

 

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