Jordi Bernal

Oh, benvinguts

La gran pancarta en uno de los edificios de plaza Cataluña dejaba bien claro la manera que tienen los independentistas de entender la acogida: “The spanish King is not welcome in the catalan countries”.

Opinión

Oh, benvinguts
Foto: Francisco Gómez
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

La gran pancarta en uno de los edificios de plaza Cataluña dejaba bien claro la manera que tienen los independentistas de entender la acogida: “The spanish King is not welcome in the catalan countries”. Así en inglés para salir en la tele. También constataba el hecho de que pocos hoy han sido los que verdaderamente han salido a la calle en recuerdo de las víctimas de los atentados terrorista del año pasado. La mayoría de los solidarios estaba en la playa o haciendo el payaso al final de las Ramblas. Y los pocos que se han reunido en el acto institucional parecían más pendientes de exhibir su españolidad indisoluble y su pétreo monarquismo que de honrar la memoria de las víctimas y arropar a sus familiares.

Rojigualdas al sol y muchos vivas variopintos y desinhibidos. La tensión es evidente y la fractura social que ha provocado el irresponsable proceso se manifiesta en cualquier acto público de la ciudad. Todo lo ensucia. Todo lo pervierte.

La radiofonista Gemma Nierga se ha encargado de enhebrar un homenaje sobrio en el que ha sorprendido la lectura del poema ‘Las campanas doblan por ti’ de John Donne en las distintas lenguas que hablaban las víctimas. Digo que ha sorprendido porque el texto se refiere a los peligros que las guerras de religión de hace cuatrocientos años suponían para la cohesión europea: “Ningún hombre es una isla entera por sí mismo./ Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo./ Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida,/ como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia”.

Aunque tal vez quien haya escogido el poema tenía muy presente la significación del último verso –“por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti”-, que sirvió de título a la novela propagandística del turbio Hemingway. ¿Un guiño soez al republicanismo?

Le ha seguido el Imagine (siempre que la escucho me viene a la mente aquella maldad sublime de Elvis Costello: ‘creo que fue un multimillonario quien imaginó un mundo sin propiedad privada’) en coro infantil y por último el recurrente ‘Qualsevol nit pot sortir el sol’ de Jaume Sisa, que a estas alturas sirve tanto para un roto como para un descosido.

Una jornada, en fin, que no ha estado a la altura del recuerdo de los dieciséis asesinados en Barcelona y Cambrils.

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