Laura Fàbregas

¡Oh, Europa!

«'Parliament' desnuda a españoles, italianos, ingleses o alemanes. Como en toda comedia, amplifica sus defectos de forma extrema. También los de la política europea.»

Opinión

¡Oh, Europa!
Foto: Filmin

La política europea es probablemente la política más aburrida, burocrática y gris del Viejo Continente. Sobre todo desde la irrupción de la llamada nueva política, que impregnó con las crisis de 2008 los Parlamentos nacionales de salsa rosa y excentricidades varias…Con el permiso de Italia, que va tan por delante en experimentos populistas que Silvio Berlusconi parece ahora un hombre de Estado.

En la Eurocámara, por supuesto, también ha permeado parte del tomate con el que se elabora la salsa: ha visto desfilar a Michael Farage o al propio Pablo Iglesias antes de que se convirtiera en el primer defensor de la Constitución del 1978. Pero quién sabe si, gracias a tener a tecnócratas y funcionarios bajo los fogones de la cocina comunitaria, las instituciones europeas han podido mantener más intacta la lógica de la política tradicional. Que siempre será más efectiva que efectista, más concreta que gestual.

Por todas estas razones, la serie Parliament, en Filmin, logra ser tan entrañable. Con grotesca claridad señala todas las miserias, imperfecciones y nimiedades del sistema: el político que está ahí para follar y el que solo quiere un sueldo fijo, la dirigente maquiavélica o el alto funcionario que, como ya demostró otra sitcom del género, Sí, ministro, es quien realmente corta el bacalao. 

Parliament desnuda a españoles, italianos, ingleses o alemanes. Como en toda comedia, amplifica sus defectos de forma extrema. También los de la política europea. Pero, al fin y al cabo, entre politiqueos y denuncias del populismo contra el Parlamento Europeo, hay espacio para el idealismo en la figura del protagonista.

Al revés de la inmensa mayoría de series españolas, que en su pretensión de profundidad intelectual caen, en el mejor de los casos, en una equidistancia naïf, Parliament acaba sirviendo a la causa europeísta. A los formalismos, aunque a veces exasperantes, de la democracia representativa. Lejos de los cantos de sirena del populismo.  

Más de este autor

¡Calviño es castrista!

«Para los puristas de los ideales, parece que es más importante decir que Cuba es una dictadura a intentar que la isla transite hacia la democracia. Ya no hablamos de lograr resultados. Prefieren tener la razón a ser eficaces en las relaciones internacionales»

Opinión

Más en El Subjetivo

Manuel Arias Maldonado

Multiplicaciones del cine

«Ni los formalistas ni los realistas tienen toda la razón: el medio fílmico goza de una heterogenidad que permite por igual registrar y crear, apostar por el realismo o cultivar la fantasía, mover la cámara o dejarla quieta»

Rancho Notorious

Jorge Dioni López

El patán

«Lo peor es que te digan que ir por ahí insultando o ridiculizando es guerra cultural o romper un tabú de lo políticamente correcto»

Opinión