Eugenio Fouz

¡Oh, Hombres Lipidinosos!

No odies y no serás odiado. Eso para empezar. En el mundo hay gente buena, gente mala, gente tolerante, gente indiferente, gente apasionada, gente que odia y gente odiosa. Esta campaña clandestina de mensajeros subterráneos del OHL (Overweight Haters Ltd.) guarda una sorpresa final según leemos en el pie de foto de TheObjective (@TheObjective_en & @TheObjective_es en Twitter).

Opinión

¡Oh, Hombres Lipidinosos!
Eugenio Fouz

Eugenio Fouz

Netizen poet & blogger; profesor de Inglés. Soy twitter-adicto.

No odies y no serás odiado. Eso para empezar. En el mundo hay gente buena, gente mala, gente tolerante, gente indiferente, gente apasionada, gente que odia y gente odiosa. Esta campaña clandestina de mensajeros subterráneos del OHL (Overweight Haters Ltd.) guarda una sorpresa final según leemos en el pie de foto de TheObjective (@TheObjective_en & @TheObjective_es en Twitter).

La mayoría de nosotros confundimos tener sobrepeso con estar gordo o ser obeso hasta que nos vemos frente al espejo una tripa que antes no estaba y queremos dejar claro que lo nuestro es, en todo caso, una cuestión de sobrepeso.

Volviendo al grupo de descontentos repartidores de tarjetas, hay que decir que su revoltosa actividad en el metro londinense no resulta ni la mitad de agresiva que la de un club de fans de One Direction minutos antes de un concierto. Aparentemente la actitud de los disidentes es amigable- y ahora hablo de los odiadores de gorditos- cuando sugieren un giro hacia el flaco que todos llevamos dentro y recuerdan el jeffersoniano derecho de todo individuo a la búsqueda de la felicidad.

Y es que en el fondo los miembros de la OHL (Odiadores de Gorditos Sociedad Limitada) representan lo que queda en esta parte de Occidente de la buena conciencia colectiva. A estos les preocupa la distribución de la riqueza y no aceptan la injusticia del hambre. El usuario de la talla XXL necesita realizar una ingesta de alimentos muy superior a la media que viste la talla M, L o incluso XL. Por otro lado, hay gente en el mundo que no tiene qué comer.

No parece hostil el grupúsculo rebelde que no grita, no agrede ni pinta las paredes sino que se limita a entregar un mensaje mano a mano. Eso es elegancia.

Contexto

    Más de este autor

    Dejen salir antes de entrar

    Los últimos días de clase, justo antes de empezar las vacaciones de verano, lo normal era volver a casa soñando despierto. Uno escribía sus planes sin necesidad de bolígrafo sobre las páginas en blanco de los meses de julio y agosto. Estos dos meses eran los meses más largos del año. La mayoría de los chavales de mi edad sabía que vería a Tarzán en la pantalla, pasaría una temporada en la playa, se aburriría a ratos, jugaría a la Oca y al Parchís y lograría ser más o menos feliz.

    Opinión

    Letra cursiva

    “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Puedo escribir como si fuera el poeta chileno y dejar caer una estrella fugaz a su lado. Puedo afirmar que sé lo que significa estar enamorado porque, por extraño que parezca, Neruda en este poema habla de amor y desamor (que en el fondo son una misma cosa). Podría, en fin, reproducir líneas enteras de firmas ajenas y hacer creer al lector no cultivado que la disposición maestra de las palabras era mía. Mi memoria me mima.

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    Josu de Miguel

    Un rey en el exilio

    «Don Juan Carlos ha sido víctima de su codicia personal, pero la clase política española consintió comportamientos no ejemplares en un contexto de corrupción generalizada»

    Opinión

    José Carlos Rodríguez

    Monarquía, pandemia y profilaxis

    «Desde que Nietzsche proclamó la noticia de que Dios ha muerto, las monarquías cristianas son sistemas políticos republicanos. Eso es lo que podrá salvar la monarquía en España, que Felipe VI y sus sucesores actúen como republicanos ejemplares»

    Opinión

    Jordi Bernal

    Tú que puedes

    «Con el panorama general, y aunque no haya pillado tajada de los pérfidos saudíes ni tenga cuentas en paraísos fiscales, a mí también me gustaría escribir una carta de dimisión, deserción o despedida»

    Opinión