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Olvídate del panda

Serpientes, gusanos e insectos hacen más por la biodiversidad de la vida en la Tierra que cualquier adorable bebé mamífero

Son enternecedores. Catorce cachorros de osos panda que parecen pequeños osos de peluche, que nos hacen sonreír y nos dan ganas de abrazar a nuestros compañeros de trabajo, y de olvidarnos, por un momento, de la crisis, de la guerra en Siria y de Oriol Junqueras. Los bebés panda han nacido tras un complejo y carísimo proceso de inseminación artificial que se puede financiar gracias a que sus fotos dan la vuelta al mundo, ablandan conciencias y aflojan bolsillos. 

Es una buena noticia para la ciencia. Mejorar los procesos de inseminación artificial supone un paso decisivo para tratar de salvar a las especies que están en peligro de extinción. Pero dejemos un momento a los cachorros de panda y hablemos de la ‘Nasikabatrachus sahyadrensis’. Esta rana no solo tiene uno de los nombres más complejos de la naturaleza, sino que es uno de los animales más feos del mundo. La rana púrpura es nariguda, gorda, blandengue y resbalosa. Todo el mundo sabe que es necesario salvar al oso panda de la extinción, pero a nadie le importa lo más mínimo que las plantaciones de café y cardamomo hayan puesto en peligro el hábitat tradicional de la rana púrpura, en India, hasta el punto de que está en riesgo de desaparecer. 

No se invertirán cientos de miles de dólares en inseminar ranas púrpuras porque ningún medio de comunicación tendría el menor interés en publicar la foto de los bebés de un batracio grisáceo y obeso. Ahora, una iniciativa británica, la Sociedad para la Preservación de los Animales Feos, quiere llamar la atención sobre nuestra alarmante tendencia a tratar de preservar solo la vida de los animales que se pueden achuchar. Habría que hablar menos de los pandas o los linces y explicar a nuestros hijos que serpientes, gusanos e insectos hacen más por la biodiversidad de la vida en la Tierra que cualquier adorable bebé mamífero.

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