Raquel Sastre

Operación salida

Tenemos que aprender a usar la rodilla para mejorar en nuestros trabajos de una forma diferente a la de genuflexión: impulsando el pie hacia delante. La patada en los cojones es mucho más efectiva que una huelga de 10 días...

Opinión

Operación salida

Tenemos que aprender a usar la rodilla para mejorar en nuestros trabajos de una forma diferente a la de genuflexión: impulsando el pie hacia delante. La patada en los cojones es mucho más efectiva que una huelga de 10 días…

Cada vez que leo en verano «operación salida» pienso en tres cosas que son horribles e inevitables: las retenciones en la A3, el posado en bikini de Ana Obregón y las huelgas en transportes. Sé que los trabajadores tienen que luchar por sus condiciones laborales y, como usuaria, me aguanto y les apoyo desde el mal que me causan pero… ¿De verdad era necesaria aquella huelga de controladores aéreos y tener que hacer Valencia-París ida y vuelta CON MI MADRE DE COPILOTO? ¿No puedo elegir entre seguir usando el transporte de forma normal y que, a cambio, los trabajadores me claven astillas bajo las uñas? O mejor aún, ¿no podemos juntarnos trabajadores y usuarios y crear una dinámica que afecte más al empresario y funcione mejor como la de «patada en los cojones»?

Tenemos que aprender a usar la rodilla para mejorar en nuestros trabajos de una forma diferente a la de genuflexión: impulsando el pie hacia delante. La patada en los cojones es mucho más efectiva que una huelga de 10 días… Que tu jefe a pesar de los beneficios quiere bajarte el sueldo: patada en los cojones. Que tu novio te dice que has engordado o adelgazado y que así no le gustas: patada en los cojones. Que a un editor le parece buena idea hacer un posado de Ana Obregón: patada en los ovarios porque ese tío no tiene cojones.

Los empresarios tienen el poder y eso no va a cambiar mientras no haya solidaridad entre todos. Pero solidaridad de verdad, no a costa de la calidad de vida del usuario. Hay que dejar de hacer RT a esa foto de un empleado escayolado reponiendo mercancía y quedar todos en la puerta de su supermercado a hacer una cacerolada hasta que le den la baja médica. Por eso yo, el día 31/07, si los empleados de Renfe lo convocan, estaré apoyando delante de la puerta de las oficinas de su junta directiva y haciendo publicidad de alternativas a Renfe como Blablacar. Que sepan que con los empleados estamos los usuarios, pero sin joderle las vacaciones a nadie, que para eso ya tenemos a la crisis, a Rajoy y a los mosquitos nocturnos.

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