Juan Antonio Tirado

Operación Sanguiris le ha puesto en el objetivo islamista

Las aventuras de François Hollande en África, rememorando el pasado colonialista francés le puede costar muy caro al líder de los socialistas galos.

Opinión

Operación Sanguiris le ha puesto en el objetivo islamista

Las aventuras de François Hollande en África, rememorando el pasado colonialista francés le puede costar muy caro al líder de los socialistas galos.

Las aventuras de François Hollande en África, rememorando el pasado colonialista francés, le pueden costar muy caras al líder de los socialistas galos. Tras su protagonismo militar intervencionista en Costa de Marfil, Libia y Mali… cerraba el círculo en la República Centroafricana a finales del año pasado, con la operación ‘Sangueris’ que le daba el control del país.

Algo que puede despertar a las células durmientes que tiene el islamismo radical diseminadas por toda Europa. De todos es conocido como funciona esta red terrorista que por su concepción es muy difícil de detectar, al no tener una línea directa de órdenes. Recordemos los atentados islamistas del 11-S en Nueva York y Washington (2001) o los del 7-J en Londres (2005). Desde mi punto de vista, yo pondría en cuarentena los del 11-M en Madrid (2004) porque aunque la versión oficial nos relata que fue un atentado islamista, dista mucho el modus operandi en referencia a los dos anteriores. Tanto en el 11-S como en el 7-J los yijadistas se inmolaron con sus víctimas, mientras que en el 11-M primero se cometió el atentado y después, según parece se inmolaron los terroristas.

Los terroristas radicales islámicos trabajan en solitario o en células muy pequeñas, que apenas tienen contacto directo con otros miembros de la organización. Antes se utilizaban teléfonos móviles, pero en esta última década el desarrollo de Internet y las redes sociales se han convertido en el auténtico cordón umbilical de todos ellos. Las páginas web que amenazan a Hollande son prueba de ello. El mensaje es directo para todos esos ‘lobos solitarios’ que quieran morir por la causa. Son muchas las organizaciones que están repartidas por todos los rincones del planeta, y todos ellos están imbuidos de la doctrina yijadista de la que se han alimentado tanto en Francia como en otros países europeos, ya bien sea navegando por foros islamistas en Internet, o visitando alguno de sus países de origen para adquirir armas y explosivos a través de sus contactos.

Antes que Hollande, estos foros islamistas han dirigido sus objetivos a otros presidentes como a José María Aznar o a Javier Solana, que fue secretario general de la OTAN, acusándoles de cometer crímenes contra los musulmanes por enviar tropas a países islámicos. Para pasar desapercibidos actúan como el resto de terroristas yijadistas, incumpliendo los preceptos islámicos de beber alcohol, rezar cinco veces al día, comer cerdo, etc. para que se piense de ellos que no son religiosos y mucho menos integristas; no es raro por lo tanto verles vestir ropa de marca, si les es posible, cuidar su estética con esmero siguiendo cánones occidentales y acudir a pubs y locales nocturnos relacionándose con mujeres y llegando a ser amigos de hombres de su edad con quienes llevan a cabo actividades deportivas, siempre con la idea de que jamás se sospeche su verdadera línea de pensamiento, ya que si mostraran una sola pista…

Oficialmente la ‘operación Sanguiris’ fue una respuesta a una “situación catastrófica” y “humanitaria para salvar un pueblo que sufre y que nos llama”, declaró François Hollande apoyado por la ONU, pero quizá la realidad sea otra, como que tiene abundantes recursos minerales, tales como las reservas de uranio en Bakouma, petróleo en Vakaga, oro y diamantes, así como maderas, energía hidroeléctrica y tierras de cultivo. África es una oportunidad para Francia y eso le puede costar caro al mandatario francés.

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