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Guadalupe Sánchez

Canto a Sánchez, un héroe ibérico

«El canciller alemán, Olaf Scholz, no tuvo más opción que rendirse ante la audacia de nuestro indómito presidente, Pedro Sánchez»

Opinión
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Canto a Sánchez, un héroe ibérico

António Costa y Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. | Jorge Armestar (EP)

Desde el Olimpo bruselense llegan a nuestros oídos rumores de los homéricos actos de Sánchez ante las murallas de la Unión Europea. Asombró por su bravura, tuvo más coraje que el ejército mejor armado, jamás nadie podrá ignorar su fiereza. Bien sabía lo que le esperaba bajo las arenas del Consejo Europeo celebrado el pasado viernes: la gloria y la inmortalidad.

El Dios de la guerra postsoviético, el sangriento, amoral y despiadado Putin, intentó conquistar el castillo ucraniano y su infame acción liberó la peste de la inflación, que se cernió implacable sobre la hasta entonces próspera Iberia, patria del divino Sánchez, arrasando cosechas y ganados. El curtido pueblo hispano no hallaba sustento ni consuelo. Se podían contar por cientos de miles los ciudadanos asolados.

Estas malas nuevas llegaron al rey de los íberos y azote de los titanes de la ultraderecha, Pedro Sánchez, que afligido se levantó: sus pensamientos se fueron tornando negros y la ira se reflejó en sus ojos, que, encendidos, comenzaron a despedir destellos de fuego… Tras vestirse la gloriosa armadura que solo puede ser portada por los seres celestiales que habitan en Moncloa, fue arrebatado a los españoles para marchar presto a la guerra bruselense.  

Altas eran las centenarias murallas impositivas que Pedro había de sitiar y fornidos, los guerreros a los que sus huestes habían de enfrentarse, mas no desistió. Estaba decidido a arrodillar a sus antaño aliados, el resto de reyes de Europa, para que aceptasen la excepción intervencionista que Iberia necesitaba.

Tras una sorpresiva incursión en el terreno enemigo germano, ejecutada cuando parecía que el héroe abandonaba el tensionado campo de batalla para tomar aire, conquistó a Úrsula, doncella de linaje real que se declaró subyugada por el ardor guerrero del enviado hispano. El líder de los derrotados alemanes, el canciller alemán, Olaf Scholz, no tuvo más opción que rendirse ante la audacia de nuestro indómito presidente: «Sánchez ha representado de forma muy exitosa los intereses de su país con su colega Costa».

Sus detractores, que esperaban una sonada derrota, han iniciado una campaña de descrédito guiados por la envidia y rabia que corroe sus amargados espíritus. Intentan el desprestigio del ídolo declamando patrañas sobre él: afirman que las puertas de la muralla de la Comisión Europea ya estaban abiertas mucho antes de que Sánchez y sus batalladores hicieran acto de presencia, que nada le impedía haber intervenido los precios de forma excepcional bajo ciertas condiciones y que la guerra solo ha sido un velo con el que el héroe ha intentado desinflamar el descontento de su pueblo. Mas saben los dioses que no son otra cosa que inquina e insidias.

Pasarán más de mil años y se seguirá escribiendo sobre la guerra en la que, acompañado de su amigo y compañero de armas António Costa, Sánchez se alzó victorioso, conquistando para el pueblo peninsular la excepcionalidad ibérica que antes de él no nos atrevíamos a soñar. El presidente es, qué duda cabe, el héroe que escapa al tiempo, hace frente a su destino y lo acepta con entereza. La inmortalidad en el recuerdo de los hombres es suya: ministros y narradores mediáticos glosan ya sus hazañas y representan sus gestas. Ha alcanzado la gloria y será recordado por los suyos como el mejor de los héroes patrios.

A diferencia del griego Aquiles, el de los pies ligeros, nuestro adalid no sufre de debilidad alguna, no existe un talón de Pedro Sánchez. Es invencible e invulnerable: no ha habido ni habrá conjuro o conspiración que pueda apartarlo de su divino destino. Si Homero y Estacio nos dejaron documentadas para la posteridad las hazañas del guerrero talismán de los aqueos, el legado de Pedro Sánchez ingresará en la memoria colectiva de las futuras generaciones gracias a un reality de cuatro episodios, que mostrará el lado más humano del héroe ibérico que ocupa la Presidencia del Gobierno.

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