Nuria Val

Polariza, que algo queda

“¡Cierre al salir!” y ahora explique en Bruselas que ese es el tono que tenemos en la comisión que va a reconstruir el país

Opinión

Polariza, que algo queda
Foto: JJ Guillén
Nuria Val

Nuria Val

Periodista. Reflexiono a partir de la intrahistoria política. Dame un buen libro en la montaña. En constante aprendizaje.

En política el conflicto se traduce en el discurso. Del debate surgen discusiones, algunas muy profundas y necesarias, para construir el modelo de sociedad que tendremos mañana. Sin embargo, donde antes había consenso-disenso ahora hay ataques verbales y los adversarios se han convertido en enemigos. Los argumentos han dado paso al tono bronco donde gana el último que mantiene la palabra. “¡Cierre al salir!”.

En constante conflicto político con tono bélico, el Gobierno conseguirá aprobar esta semana la sexta y última, aunque ya lo dijo de la anterior, prórroga del estado de alarma. Sánchez cuenta con el «sí» del PNV y Ciudadanos y la abstención de ERC y Bildu. En Moncloa ya no se cogen los dedos negociando a última hora.

El Ejecutivo vuelve a recuperar a sus socios de investidura con una advertencia de la ministra de Hacienda: la negociación versará sobre la crisis sanitaria. El pacto con Bildu dinamitó los apoyos del Gobierno, incluido el de la patronal que Calviño intenta arreglar. Su relación con Garamendi es buena, hasta el punto de que ambos buscan frenar las ocurrencias económicas del ala más radical de Moncloa. El objetivo principal: recuperar inversores y que Europa nos vea como gente seria. En la CEOE hay apuestas sobre si se conseguirá.

Mientras, las nuevas concesiones del Ejecutivo a PNV y ERC enfadan a las comunidades. País Vasco, Navarra y Cataluña gestionarán el ingreso mínimo vital. Un gesto que desató el malestar de varios presidentes autonómicos y así se lo hicieron saber a Sánchez este domingo a través de videoconferencia. Algunos como el aragonés Javier Lambán calificaron la concesión de “agravio” de unos territorios respecto a otros.

Pero la cesión que más ha preocupado a la oposición es la potestad que tendrá Cataluña para gestionar los fondos de reconstrucción europeos. Con unas elecciones a la vuelta de la esquina, ERC sigue siendo favorita en las encuestas y la Generalitat podrá seguir financiando la independencia. Cabe recordar que, según el Consejo Asesor para la Transición Nacional creado por Artur Mas, se necesitan entre 4.500 y 5.000 millones para que Cataluña funcione como un Estado propio tras la independencia, sin necesidad de ningún acuerdo con el Gobierno central.

Esta cesión y el acceso directo a Hacienda a cambio de una sexta prórroga ponen los pelos de punta en el Partido Popular. Mucho más que el acuerdo para reanudar la mesa de diálogo en julio. En estos casos, el Gobierno emite un comunicado y nadie solicita que salga algún ministro a explicarlo. The show must go on.

España afronta una crisis que precisa 140.000 millones de solidaridad, según Bruselas; con la pérdida de grandes fábricas como Nissan y la comisión para reconstruir el país que se celebra en el Congreso, centra el foco en un posible golpe de Estado. La estrategia de «polariza, que algo queda» utilizada por el vicepresidente Pablo Iglesias está dando sus frutos con necios que miran su dedo. Desde La Moncloa asegura que no se arrepiente (“lo que dije es verdad”) y Sánchez le respalda al día siguiente.

Pero ¿dónde está el informe que prometió el Gobierno explicando la situación de todas las residencias de mayores de España? ¿Por qué somos el único país que ha cambiado de criterio a la hora de contar los fallecidos y por qué se ha producido ese desfase de más de 2.000 muertos? ¿Por qué ha dejado de funcionar el portal de Transparencia? ¿Por qué tanto cese y dimisión en la Guardia Civil en plena pandemia? ¿Asume alguien alguna responsabilidad? Y, sobre todo, ¿se puede olvidar tanta opacidad? Muchas familias no podrán. El Gobierno sigue teniendo un gran problema de comunicación, interno y externo. La táctica del despiste ya no cuela, aunque polariza, que algo queda.

¿Para cuándo la desescalada de excesos verbales? Desfase es escuchar un pleno sin ataques ni tono bronco, simplemente con buenos argumentos. ¿Hemos salido más fuertes? Ni hemos salido, ni estamos más fuertes. «Bastante que hemos salido» podría ser el eslogan. ¿Por qué son posibles los pactos en las comunidades y no a nivel nacional? Porque los alcaldes han visto la pandemia de cerca y sus consecuencias en muchas vidas. “¡Cierre al salir!” y ahora explique en Bruselas que ese es el tono que tenemos en la comisión que va a reconstruir el país. Polariza, que algo queda.

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