Jon Navascues

Primates de a pie

Esos seres que confunden testosterona con bravuconearía, que no distinguen entre el respeto y el miedo. Bípedos que han perdido la capacidad de reflexión.

Opinión

Primates de a pie

Esos seres que confunden testosterona con bravuconearía, que no distinguen entre el respeto y el miedo. Bípedos que han perdido la capacidad de reflexión.

Hace unos días se descubrieron los restos fósiles de un ictiosaurio anfibio en China, un bicho subacuático que existió hace alrededor de 250 millones de años y que, atención, se parecía mucho morfológicamente a los actuales delfines. Un dato curioso que no me sorprende. Y es que se cree que los primeros primates datan de hace 60 millones años y, a día de hoy, más que nunca, los vemos entre nosotros, por la calle, ataviados con camisetas de tirantes y reguetón. Los típicos orangutanes que pese a su ineficaz dicción podríamos considerar humanos, aunque se comuniquen a costa de ‘pavas’ y ‘troncos’; por poco con aullidos. Primates de a pie.

Esos seres que confunden testosterona con bravuconearía, que no distinguen entre el respeto y el miedo. Bípedos que han perdido la capacidad de reflexión. Babuinos que miden su ego en volumen pectoral. Gorilas de barrio, “primo». Chuloputas, que digamos. Los que resuelven sus problemas con un crochet y un par de uppercuts tirados con maestría. Talentos desaprovechados. Chimpancés que procrean encolerizados. Como monos. Una raza que, para desdicha humana, se reproduce a una velocidad alarmante y se expande jaleada por su manada de serviciales macacos y por un modelo de televisión que representa el culto al cuerpo y la violencia como autopista al éxito. Casi seres racionales; solo antropomorfos.

Tarados que necesitan terapia como el comer, dueños de traumas que desconocen. Tipos a los que nadie enseñó a respetar. Buenas personas a las que la vida les pasó por encima y no se supieron recuperar. Sin una educación, sin unos valores; sin patrón, sin rumbo. Desafortunados. Como perros atropellados que se arrastran sin saber qué ocurre, hasta que no pueden más y se quedan en el camino. Almas inocentes con antecedentes. Pobres desgraciados.

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