Pilar Cernuda

Problemas para la vicepresidenta Iglesias

"Pero Podemos es excepción en todo, coloca a los parientes, sin complejo, y asume el femenino como género prioritario en la conversación"

Opinión

Problemas para la vicepresidenta Iglesias
Foto: Manu Fernandez
Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Periodista, vivió la Transición desde el ruedo, no la barrera, y su escepticismo respecto a la clase política actual –con excepciones- es inconmensurable. Y se le nota.

No es una errata, dirigentes de Podemos se refieren a Iglesias como “la vicepresidenta”, lo que ha provocado más de un equívoco. Por otra parte, nada extraño en un partido que se presentó a las elecciones como Unidas-Podemos y que lleva el lenguaje inclusivo hasta tal punto de exageración que ha caído en el ridículo.

Pablo Iglesias ha conseguido su objetivo, no menor, de ser vicepresidente del gobierno, o vicepresidenta, con su mujer como ministra. No es un comentario machista, si hubiera sido al contrario habría sido exactamente igual. Luis Solana no fue ministro porque lo era Javier, ni José Antonio o Miguel Angel Fernández Ordoñez porque lo era su hermano Paco, y lo mismo ocurrió con Álvaro y Alberto Nadal. Por no mencionar que la sobrina de Guindos perdió la oportunidad de ser presidenta de la CNMV por su parentesco, a pesar de su importante trayectoria en ese organismo.  Pero Podemos es excepción en todo, coloca a los parientes, sin complejo, y asume el femenino como género prioritario en la conversación. Pues bueno.

Sin embargo, en el plano político, no le van tan bien las cosas a Iglesias. El roto de Andalucía es importante, porque Teresa Rodríguez tiene gancho y, lo más importante, tiene discurso. Es valiente y no se muerde la lengua. Basta recordar la contundencia con que criticó  la compra del polémico chalet de Galapagar. Adelante Andalucía se escinde de Podemos, pero sigue adelante como partido y mantiene su grupo en el parlamento andaluz. Un buen punto de partido para hacerse con la izquierda-izquierda. Se han sumado además a su iniciativa los anticapitalistas con Miguel Urbán a la cabeza, así que ya puede espabilar Pablo Iglesias si no quiere que los votos se le vayan de entre los dedos.

Con un agravante para su figura política:  el veto a las asociaciones agrarias para que acudieran a una reunión con la ministra Yolanda Díaz y él mismo. Dos consecuencias: la más grave, la gente del campo –donde pesca o pescaba muy bien Podemos-  está escandalizada con que Iglesias no haya querido oir a las asociaciones que agrupan al mayor número de agricultores, y que no tienen nada que ver con terratenientes, acusación insólita de Pepe Álvarez. Segunda consecuencia de la torpeza política y social de Iglesias: UGT, CC.OO. y CEOE decidieron no acudir a la cita que tenían apalabraba con la ministra Díaz para negociar sobre la actualización de la ley de reforma laboral, en protesta por el boicot a las asociaciones agrarias.

Pues sí que acierta la vicepresidenta Iglesias…

 

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