Natalia Angulo Haynes

Próximo ébola: Chikungunya

¿Está el Chikungunya llamando a la puerta? Con tranquilidad, pudiendo planificar, sin alarma social, sin alertas, parece sensato atender a este otro riesgo sanitario para evitar disgustos y sorpresas en el futuro, no sea que el “déjà vu” abra paso a una progresiva epidemia.

Opinión

Próximo ébola: Chikungunya

¿Está el Chikungunya llamando a la puerta? Con tranquilidad, pudiendo planificar, sin alarma social, sin alertas, parece sensato atender a este otro riesgo sanitario para evitar disgustos y sorpresas en el futuro, no sea que el “déjà vu” abra paso a una progresiva epidemia.

Mientras que nuestras preocupaciones por los casos de ébola tratados en nuestro país y el riesgo de contagio han ido menguando desde que se confirmó que Teresa Romero había superado la enfermedad, otro virus continúa haciendo estragos en países sudamericanos y caribeños.

Se trata del virus del chikungunya, transmitido por mosquitos, que causa fiebre alta, erupciones cutáneas, dolor de cabeza y fuertes dolores articulares unos diez días después de haber sido picado por un mosquito infectado. Como secuelas, algunas personas pueden desarrollar una forma intermitente de dolores de articulaciones y músculos. No existe vacuna ni tratamiento específico para prevenir ni curar la enfermedad, aunque en pocas ocasiones causa la muerte. El Instituto Pasteur contabiliza 12.122 casos reportados en la última semana, con un total 772.069 casos desde el comienzo de la epidemia.

El chikungunya es llamado por el epidemiólogo David Morens “déjà vu” porque apareció en 1820 causando una gran epidemia y ha vuelto a parecer dos siglos después. Hace unos cinco mil años se inició un cambio climático en el norte de Africa y se volvió desértica. El ser humano modificó y adaptó su comportamiento a la escasez de agua y con él, también lo hicieron los mosquitos y sus virus. Hoy sabemos que el cambio climático altera los ecosistemas produciendo efectos sobre los seres humanos y los expertos estiman que precisamente los mayores efectos en la salud de las personas por tal causa consistirán en enfermedades transmitidas por vectores.

El pasado verano de 2014 los medios de comunicación informaron de decenas de casos de chikungunya en España, debido a que en la cuenca mediterrránea existe un tipo de mosquito, el mosquito tigre ( Aedes albopictus), que es capaz de ser portador del virus. Muy cerca hubo también un gran brote: Italia, 2007. ¿Está el Chikungunya llamando a la puerta? Con tranquilidad, pudiendo planificar, sin alarma social, sin alertas, parece sensato atender a este otro riesgo sanitario para evitar disgustos y sorpresas en el futuro, no sea que el “déjà vu” abra paso a una progresiva epidemia. Simples medidas de salud pública como el control de mosquitos, pueden significar una gran avance en la lucha contra la extensión del virus y que no vuelva a pasar lo mismo que con el ébola. El problema hay que atajarlo ahora.

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