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Puigdemont y la Orden de la Crida

Foto: Frank Molter | AP

El independentismo atraviesa su momento más crítico. La aventura de Carles Puigdemont en tierras belgas puede alargarse hasta el olvido y el expresident fugado está nervioso. Quim Torra y la cúpula del PDeCAT ya han pasado estos días por Waterloo para rendir pleitesía y recibir órdenes. Aunque el partido esté “desmembrado”, desvela un exdirigente centrista, todavía impera el “Fuenteovejuna, todos a una” para sacar adelante este año judicial y electoral. La negociación de los Presupuestos, el juicio del procés, la Mesa para el Diálogo del Parlament, la convocatoria de elecciones y la investigación del Tribunal de Cuentas son los principales retos en los que pretenden salir airosos –apurar los plazos, lo llaman-.

La conclusión dentro del PDeCAT es que “se están haciendo las cosas bien”. Sus dirigentes ya admiten en privado que aunque el 27-O no lograron la autodeterminación, “el independentismo ha salido fortalecido” para los próximos asaltos. Hasta el momento, el plan de Torra ha consistido en agitar la calle e internacionalizar la causa para tapar las grietas del independentismo. “Se seguirá haciendo”, sugieren, pero ahora, tal y como apuntan en Madrid y Barcelona, “las apariencias engañan” y los contactos entre PSOE y PDeCAT son continuos. “Cuantas más concesiones arranquen mejor”, señalan partidarios del cisma. Mientras, Sánchez les hace llegar (por distintas vías) el argumento de que les resultará más conveniente que siga él en Moncloa cuando se dicte sentencia sobre el juicio del procés.

Sin embargo, a Puigdemont le sucede lo mismo que a Iglesias con Sánchez: no se fía de él. A esto se suman los constantes desencuentros con su principal socio (ERC) y la incomprensión de medio PDeCAT, que sigue luchando por recuperar el partido hacia el centrismo. Visto: el exlíder se está quedando solo en Bélgica y necesita vía de escape.

Por eso y según las fuentes consultadas, el expresident ha adelantado los trámites para la creación de su nuevo instrumento político: la Crida Nacional per la República. Su entorno explica que están pendientes de que el Ministerio del Interior apruebe los estatutos y el registro como partido para poder concurrir a elecciones, si así se decide. Con esta Orden, Puigdemont busca pasar de pantalla manteniendo sus postulados –lo mismo de siempre-. En esta nueva aventura le acompaña el exlíder de la ANC, Jordi Sánchez, que desde prisión coordina, mediante reuniones una vez por semana, a los encargados de organizar el próximo 26 de enero en Barcelona el congreso fundacional de la Crida.

A Sánchez se le acumula el trabajo. Con Presupuestos o sin ellos, el juicio del procés marcará un antes y un después en Cataluña. El curso de la Justicia ya es imparable, los presos tendrán un papel destacado con el panorama político en proceso de cambio. Lo que hace falta es que este episodio no se perpetúe en el día de la marmota.

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