Antonio Jose Chinchetru

Putin, secretario general del PCUS

Desestabilizar un país para pasar a controlarlo era algo que practicaba la URSS. Y es lo que ha hecho Putin en Ucrania.

Opinión

Putin, secretario general del PCUS

Desestabilizar un país para pasar a controlarlo era algo que practicaba la URSS. Y es lo que ha hecho Putin en Ucrania.

Quienes vivieron la caída del Muro de Berlín tuvieron la esperanza de que llegara la democracia a Europa Central y Oriental. Es lo que ocurrió en muchos países, como las Repúblicas bálticas, Polonia o las dos partes de la desparecida Checoslovaquia, entre otros. En Rusia, sin embargo, la esperanza de un sistema de libertades se va diluyendo de forma constante como un azucarillo. Y eso se ha acelerado bajo la bota de Vladimir Putin.

El ex agente de la KGB usa estética de Zar de todas las Rusias, y comparte prácticas de aquellos monarcas absolutos. Pero además tiene mucho de secretario general del PCUS. No sólo a nivel interno, también en su política exterior. Esto resulta especialmente evidente en todo lo referido a Ucrania.

En su ansia de reconstruir en la medida de lo posible la geografía de la Rusia zarista o la Unión Soviética, Putin no duda en poner en práctica técnicas sacadas de cualquier manual de la URSS. Manda militares para que den «asesoramiento» y arma hasta los dientes a rebeldes contra gobiernos legítimos. De hecho, envía directamente a su Ejército, aunque no lo reconozca de forma oficial.

Desestabilizar un país para pasar a controlarlo era algo que practicaba la URSS. Y es lo que ha hecho Putin en Ucrania. A eso ha ayudado que se sepa que puede entregar a los habitantes de las llamadas «regiones separatistas» pasaporte de Rusia. Tras los combates y con esa amenaza, era previsible que un sector ultranacionalista ucraniano haya protagonizado graves disturbios ante los planes de dar autonomía a esas zonas.

Aunque crean defender a su país, al desestabilizarlo, los ultranacionalistas ucranianos ayudan al secretario general del PCUS y Zar de todas las Rusias, Vladimir Putin. Un gobierno de Kiev debilitado es lo que necesita el Kremlin.

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