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¿Qué le pasa a Messi?

En una Liga que regaló el Madrid y que merecía el Atlético de Madrid, el Barça se encontró con el obsequio inesperado del eterno rival. Con lazo incluido, porque el partido decisivo se jugaba en casa.

24 horas antes de la final ante el Atlético, la Junta Directiva del Barça decidió mandar un misil de moral a la población culé. Anunció que el contrato de Messi iba a ser mejorado, revisado y/o renovado. O lo que es lo mismo, que Leo iba a ser el eje sobre el que iba a pilotar el nuevo proyecto azulgrana pasase lo que pasase en la Liga. Mensaje directo recibido. Pero no pasó nada porque a Messi tampoco le pasó nada. Nada importante. Como tantas semanas. Poco o nada. Sigue siendo el mejor jugador del mundo que ha pasado la peor temporada de su vida. La pregunta en la calle, en la grada e incluso en los despachos es siempre la misma: ¿qué le pasa al argentino? ¿Cuál es la razón de su cansancio, de su desidia, de su devenir lento por el césped? ¿Qué le sucede?

En una Liga que regaló el Madrid y que merecía el Atlético de Madrid, el Barça se encontró con el obsequio inesperado del eterno rival. Con lazo incluido, porque el partido decisivo se jugaba en casa. Y Messi tenía que ser Messi. El 10 debía estar de 10. Solucionar. Resolver. Morir matando. Y no llegó ni al 5 pelado. Como tantas semanas. Su temporada ha sido, cuando menos, extraña. Su ausencia en el campo, su falta de liderazgo en el césped y esa mirada perdida que dejó de ver la jugada resolutiva, la que daba el triunfo, han sido el talante de su Liga particular y, por ende, la de su equipo. Leo no se divierte como antes. A Leo hay que leerle más que nunca entre líneas. El dolor físico -una lesión larga y con vaivenes- y el dolor económico -va a pagar a Hacienda casi lo que gana en un año- han podido hacerle mella. Algo personal le preocupa. Nadie sabe, nadie contesta. Y él, que sólo habla en el campo, ha explicado tan poco que no da ni para un párrafo. Veremos qué pasa en el Mundial pero mucho me temo que veremos la misma versión del argentino.

Messi merece y tiene crédito para hoy, mañana y dentro de un año. Por lo que ha dado, por lo que es y por lo que le queda por ofrecer. El próximo Barça sigue dependiendo y confiando en él.

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