THE OBJECTIVE
Víctor de la Serna

¿Qué significa estabilidad?

«Y lo que tenemos es la más apabullante colección de incultos e incompetentes, de Calvo a Ábalos, de (las dos) Montero a Campo, jamás reunidos en un Ejecutivo español, incluidos los de nuestras distintas dictaduras»

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¿Qué significa estabilidad?

Ballesteros | EFE

Suele ser una verdad incontrovertible eso de que un período de estabilidad y no de crisis constante es preferible, aunque esa estabilidad favorezca a un poder alejado de los ideales ideológicos o pragmáticos de cada cual. Y, en España, donde las mayorías parlamentarias son por ahora cosa del pasado, estabilidad es sinónimo de acuerdo sobre los presupuestos. Ahora lo volvemos a tener, y para muchos eso significa que, con mayor o menor acierto, Pedro Sánchez va a poder llevar a cabo sus proyectos y podemos esperar, más o menos contentos, hasta unas nuevas elecciones generales en 2023.

La estabilidad y sus ventajas fueron los principales factores que permitieron a Felipe González gobernar durante 14 años y a José María Aznar durante ocho. Hubo momentos duros en la lucha contra el terrorismo o en la economía, con aquellas crisis de 1992 y 2000. Pero la ciudadanía de derechas tascó el freno primero, la de izquierdas después, y sus representantes dirigieron el país durante más de dos decenios.

Algunos dirán que con José Luis Rodríguez Zapatero siguieron los relevos y se prolongó la estabilidad, pero aquellas elecciones cuyo resultado fue dictado por los más terribles –y aún hoy insuficientemente explicados- atentados de la historia de España no prolongaron nada. Iniciaron la era de la falsa estabilidad, con una política ideológica y errática que empobreció a España y empezó a desgastar (“memoria histórica”) el legado de la transición y la unidad del país.

Un buen parlamentario con nulas dotes de gobernante como Mariano Rajoy no supo aprovechar una oportunidad –quién sabe si única- de enderezar la marcha de España, y entre 15-M, el retorno del marxismo-leninismo bajo los hábitos de Podemos y el redoblado esfuerzo de los separatistas se confirmó que este país ya es casi ingobernable porque no hay mayorías coherentes, y ello a su vez porque en cuatro decenios nadie ha encarado la corrección de los mayores errores constitucionales, como la ley electoral.

Pues bien, ahora que hay presupuestos lo único que tenemos es un agravamiento del panorama, que en cualquier caso sería terrible por culpa de la tremenda pandemia aún con los mejores gobernantes del mundo. Y lo que tenemos es la más apabullante colección de incultos e incompetentes, de Calvo a Ábalos, de (las dos) Montero a Campo, jamás reunidos en un Ejecutivo español, incluidos los de nuestras distintas dictaduras.

No es, pues, previsible una verdadera estabilidad hasta 2023 sino mucho dolor, mucha pobreza, y un Pol Pot madrileño esperando su oportunidad. Antaño estas cosas acababan en asonadas y conflictos bélicos; esperemos que en el siglo XXI ese invento que creamos entre muchos europeos para acabar con tan trágica tradición, la UE, consiga desde Bruselas mantener lo mejor posible a flote la nave española. Pero esta tiene vías de agua por todas partes…

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