José Carlos Rodríguez

Realidad alternativa

El Trump presidente ha ya hablado, y ha dicho algo extraordinario y que nos lleva al pasado, a la España de 2014 del Podemismo insultante y exultante que se veía ya con la TVE, la Policía y el Ejército a su cargo. Trump ha dicho: “Lo que importa de verdad no es qué partido controla nuestro gobierno, sino el gobierno es controlado por parte de la gente”. Son palabras ambivalentes, que podrían significar que el pueblo tiene armas (también literalmente) para poner coto al poder exorbitante del gobierno. Pero no. No habla en futuro de la autodefensa de la sociedad, sino en pasado: “El 20 de enero será recordado como el día en que la gente se convirtió de nuevo en los gobernantes de esta nación”. Es decir, que no es el juego de las instituciones democráticas sino el auténtico líder quien representa de verdad a la gente. Es el corolario político del populismo, la encarnación auténtica del pueblo, fuera de los artificios manipulados de las instituciones, que están al servicio de sus enemigos.

Opinión

Realidad alternativa
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

El Trump presidente ha ya hablado, y ha dicho algo extraordinario y que nos lleva al pasado, a la España de 2014 del Podemismo insultante y exultante que se veía ya con la TVE, la Policía y el Ejército a su cargo. Trump ha dicho: “Lo que importa de verdad no es qué partido controla nuestro gobierno, sino el gobierno es controlado por parte de la gente”. Son palabras ambivalentes, que podrían significar que el pueblo tiene armas (también literalmente) para poner coto al poder exorbitante del gobierno. Pero no. No habla en futuro de la autodefensa de la sociedad, sino en pasado: “El 20 de enero será recordado como el día en que la gente se convirtió de nuevo en los gobernantes de esta nación”. Es decir, que no es el juego de las instituciones democráticas sino el auténtico líder quien representa de verdad a la gente. Es el corolario político del populismo, la encarnación auténtica del pueblo, fuera de los artificios manipulados de las instituciones, que están al servicio de sus enemigos.

Pronto sabremos si he interpretado torpemente su posición política. Pero las horas corren y nos aconsejan un prudente escepticismo. Pese a ser nada menos que el representante de la gente en Washington, las masas se congregaron en su toma de posesión en menor número que cuando fue Barack Obama quien inauguró una presidencia fracasada. No es nada importante. Pero la adoración a los verdaderos líderes empieza por ellos mismos, y caen en lo que en cualquier otra persona se llamaría narcisimo. Donald Trump, un hombre que amenazó con demandar a Forbes porque no recogía el suficiente número de millones de su fortuna, no podía asumir esta derrota simbólica. De modo que hizo que su secretario de Prensa, Sean Spicer, dijera que Trump tiene la audiencia frente al Capitolio más larga que la de Obama. Cuando el periodista Chuck Todd le preguntó a la asesora de Trump Kellyanne Conway sobre el asunto, ella respondió que Spicer contaba con “hechos alternativos”. Todd respondió con toda una biblioteca de filosofía sostenida sobre ambas manos: “Los hechos alternativos no son hechos. Son falsedades”. El líder del pueblo Donald Trump; eso sí que es una realidad alternativa.

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