Ricardo Dudda

Rebeldía narcisista

Hace unas semanas, Nike presentó su nuevo anuncio publicitario. Es una defensa de la desobediencia civil en la era de Trump. Su eslogan es: “Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificarlo todo”. La rebeldía es un buen producto comercial.

Opinión

Rebeldía narcisista
Ricardo Dudda

Ricardo Dudda

Periodista y miembro de la redacción de Letras Libres, columnista en El País y autor de "La verdad de la tribu". La corrección política y sus enemigos.

Hace unas semanas, Nike presentó su nuevo anuncio publicitario. Es una defensa de la desobediencia civil en la era de Trump. Su eslogan es: “Cree en algo. Incluso si eso significa sacrificarlo todo”. La rebeldía es un buen producto comercial. Nike se ha arriesgado al apoyar a alguien tan denostado por una parte de EEUU como Colin Kaepernick, el jugador de la NFL que comenzó a arrodillarse ante el himno estadounidense. Pero esto no significa que la empresa de pronto sea marxista.

El anuncio revela lo que suele significar la rebeldía política hoy. Es algo exclusivamente personal, tiene que ver con la autosuperación y la conciencia individual. Lo que importa es la fidelidad a unos principios, sean cuales sean. Pero como dice Félix Ovejero, “con honestidad, coherencia y autenticidad se puede gestionar tanto una comuna como un convento”. Creer en algo y ser fiel a uno mismo son consejos que valen para Gandhi y Hitler a la vez, para los tránsfobos de Hazte Oír y los homosexuales disidentes en Rusia.

La rebeldía es a veces sinónimo simplemente de integridad, autenticidad y demás valores abstractos. Al basarse en la conciencia individual, demuestra una falta de interés en el mundo real. En los años setenta, Hannah Arendt escribió un ensayo contra Thoreau y su idea de la desobediencia civil. Para la filósofa, el foco en la conciencia individual como base de la desobediencia civil es en realidad algo apolítico: “[la conciencia] no está interesada fundamentalmente en el mundo donde se cometen injusticias o en las consecuencias que esas injusticias tendrán en el futuro del mundo”. Lo que importa es que tú no te manches, que nadie pueda pensar de ti que has podido ser partícipe de una injusticia. Como dice Arendt, la conciencia individual te dice lo que no hacer, pero pocas veces te recomienda lo que hacer.

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