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Retrato de Pdr con perrito

Foto: HANDOUT | Reuters

Ahora que de las guerras del sorayato contra la generala tengo cumplida información por Forocoches, vuelvo a recordar la entrevista a Pedro Sánchez, así, con las ventanas abiertas y la claridad última que se perdía por los verdes campos al oeste del Edén/Madrid.

Aparte de la sesión de control de ayer con las ayudas al TAMPAX, digo que Pdr se puso estupendo, con la voz campanuda, contradiciendo su moción y a su militancia, que anda cortita de luces y larguita de colmillos. Porque los retratos que nos han llegado de Pdr son eso, un jefe de planta del Sepu que quiere ser Macron y al que lo mismo le vale un tecnócrata que un supremacista, una Fdez de la Vega (eso sí que es transición ecológica) o unos hilos ministeriales que se rinden a las familias de poder como viene demostrando el sociólogo Andrés Villena en su ensayo interminable que me desgrana en el bar “Begoña” del mercado de ‘Cuatroca’. Hilos que van de las energéticas a ‘BorrellNarbona.sl’, y lo que saldrá y tragaremos y ‘te rondaré moreno’.

Sánchez es la voluntad de poder, un reverso tenebroso de Suárez por ese arribismo que en lugar de hacer la Transición la deshace. En la entrevista en “La 1” nos demostró que acercar a los golpistas al Maresme es una prioridad, y así se ponía el sol dorado en el presolsticio monclovita. Untados los sindicatos y horadadas las baronías, el sanchismo se fía larga la cosa. Una vela a Dios, otra al Diablo, porque España y Sánchez son así, señora.

La primera visita oficial del apuesto presidente, leo, será a Francia; y digo que “leo” porque en este tiempo nuevo ya no llegan las convocatorias de Gobernación, que siempre me daban tranquilidad institucional como ‘cuarto poder’ que soy yo. Cuenta Sánchez que va a terminar la legislatura, y veo ya que tiene el futuro arreglado y que los pensionistas se le han puesto en sordina.

Nadie espera nada de Sánchez, la nave dicen “que va” y el país está acalorado, partido, inane y con astenia. Su Begoña, cuentan, tiene un estilo ‘casual’ y no se maquilla mucho: ya con eso duerme uno tranquilo en el bendito sueño de la socialdemocracia. El perrito de Pedro es ministrable, como ser sintiente, independiente: al tiempo brillarán sus condiciones para incluir el animalismo en la terna gobernante.

Que los clementes dioses nos bendigan. Al perro y al dueño y a los tampones.

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