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Riesgo innecesario

No por haber tenido un final feliz deja de sorprenderme la decisión de Ancelotti de alinear en el partido de Champions a Cristiano Ronaldo. Parece un riesgo innecesario convocar y poner en el once inicial a la gran estrella de tu equipo.

No por haber tenido un final feliz deja de sorprenderme la decisión de Ancelotti de alinear en el partido de Champions a Cristiano Ronaldo. A cinco días para la disputa del, hasta el día de hoy, partido más importante de la temporada, parece un riesgo innecesario convocar y poner en el once inicial a la gran estrella de tu equipo. Con la eliminatoria decidida tras el uno a seis del encuentro de ida, la lógica apunta que lo mejor sería reservar al jugador y alejarlo de cualquier riesgo de lesión que le impida estar el domingo en el clásico del Bernabeu. Cierto que un contratiempo puede surgir en cualquier momento y que son muchos los futbolistas que se lesionan en un entrenamiento pero, convendrán conmigo que esos riesgos aumentan y si no que se lo pregunten al bueno de Jesé, cuando por delante tienes un partido de competición y enfrente está un equipo que si por algo destaca, como todas las escuadras alemanas, es por su poderío físico.

Los amantes de la estadística me dirán aquello de que Cristiano jugó el martes para seguir batiendo récords en la Champions y con el Real Madrid. A tres goles de igualar, antes de jugar contra el Schalke, la marca de catorce dianas que desde la temporada 2011-2012 le concede a Messi el título honorífico de máximo goleador en la historia de la competición, los dos tantos conseguidos por el siete madridista dejan al alcance de sus botas establecer un registro solo al alcance de los más privilegiados. Un hito importante como también lo es alcanzar ese récord de máximo anotador histórico de la competición que ostenta Raúl González con 71 goles. Sin duda que esos logros individuales engrandecen al jugador y también al club para el que juega. Lo que sucede es que el domingo la liga está en juego, el rival de los rivales espera y arriesgar en un partido intrascendente a tu jugador franquicia es correr un peligro como mínimo evitable.

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