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¡Rodea el colegio!

Foto: JON NAZCA | Reuters

Puigdemont, en la entrevista con Jordi Évole, vino a plantear que entendía que los mossos deberían acatar la orden judicial de retirar las urnas. (Toda una ironía a propósito de un referéndum ilegal convocado contra una orden del Tribunal Constitucional, pero sólo una ironía más entre tantas). A continuación matizó: …pero los mossos deberían desistir prudentemente en caso de encontrar a dos mil personas ante el colegio electoral aguardando para votar, para evitar males mayores.

En realidad nadie ha visto nunca a dos mil personas ante un colegio electoral. Implícitamente estaba convocando a los indepes a salir masivamente a rodear los colegios. O sea, el nacionalpopulismo ha asumido la fórmula de ‘rodea el Congreso’, un hito inaugural del procés con la salida de Mas en helicóptero, en el formato ‘rodea el colegio’. Se trata de utilizar la lógica simbólica del escudo humano, un modelo de defensa ensayado desde la Antigüedad para disuadir del empleo de la fuerza mediante el uso de civiles, cuya vigencia nunca se agota, y recientemente se ha visto a los islamistas en Mali o en Siria al régimen de El Asad y a Estado Islámico en Mosul.

A su modo, simbólicamente, Puigdemont trata de endosar no sólo la sedición a la voluntad popular, sino también su defensa. La Fiscalía Superior de Catalunya ya ha reaccionado dando orden a los mossos de que precinten los colegios y establezcan un perímetro, porque además, con marchamo revolucionario, la CUP está organizando unos Comités de Defensa para asegurarse del éxito de la fórmula ‘rodea el colegio’. El desenlace es incierto, toda vez que los mossos han tardado poco en introducir la salvedad del orden público, pero hay algo seguro: el escudo humano siempre es una iniciativa de dirigentes cobardes. Y ya se sabe que el cobarde sólo amenaza cuando él se siente seguro.

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