Raquel Sastre

Las dos caras de la tecnología

Siempre he pensado que la tecnología y las redes sociales facilitan las cosas a la gente, pero a los que tienen (tenemos) la mente perversa, más aún. Da igual que seas un ladrón, un bromista o un infiel, siempre puedes sacarle provecho.

Opinión

Las dos caras de la tecnología

Siempre he pensado que la tecnología y las redes sociales facilitan las cosas a la gente, pero a los que tienen (tenemos) la mente perversa, más aún. Da igual que seas un ladrón, un bromista o un infiel, siempre puedes sacarle provecho.

Siempre he pensado que la tecnología y las redes sociales facilitan las cosas a la gente, pero a los que tienen (tenemos) la mente perversa, más aún. Da igual que seas un ladrón, un bromista o un infiel, siempre puedes sacarle provecho. Aunque creo que nunca robaré (opinión, tú ponme un millón de euros delante y, si no salgo corriendo con él, podré saberlo a ciencia cierta) y aunque no practique la infidelidad (soy más de recibirla), sí que me meto en la categoría de bromistas.

Recuerdo una tarde solitaria en algún pueblo donde iba a actuar; me senté en una plaza rodeada de casitas a buscar wifi y, entre las ¡benditas! wifi sin candado, descubrí una impresora. Mentiré si digo que tuve dudas, fue una idea instantánea. Abrí el word, escribí en mayúsculas: «SOY UN ESPÍRITU. AYÚDAME A SALIR Y TE RECOMPENSARÉ» y le di a imprimir. Acto seguido envié otros mensajes tipo «AYÚDAME O LO PAGARÁS», «ESTOY SOLO Y HACE FRÍO» … hasta que oí un grito en una casa «PACOOOOOO, QUE HAY UN ESPÍRITU EN LA IMPRESORA DEL NIÑO». Lo reconozco, soy mala persona, pero para desquitarme les envié un último mensaje: «No soy un espíritu, pero díganle al niño que le ponga contraseña a la impresora para que no pueda seguir gastándoos bromas (y papel y tinta) cualquier vecino». Si esto dio lugar a un programa de Iker Jiménez o a un remake de Puerto Hurraco nunca lo sabré, pero las risas no me las quita nadie. 

PD: Para los infieles, hay una aplicación maravillosa llamada foursquare, que consiste en poner en cada momento dónde estás, ya sea tienda, restaurante o lugar de una ciudad. Si picáis a vuestras parejas para que la usen, podréis calcular el tiempo que tardarán en volver a casa y así tener tiempo para echar el último. Así evitaréis que coincidan tu novio y su mejor amigo en el rellano de casa.

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