Gonzalo Gragera

RTVA: cuando lo público es político

Los medios son públicos, y como tal lo gestionan políticos, pero sin que se confundan los conceptos de lo público y de lo político. Esa tele pública es una tele de todos, y así claro que deben estar todos los partidos, pero con gente que busque el criterio periodístico, no el cacareo político

Opinión

RTVA: cuando lo público es político
Foto: Fotografías Canal Sur
Gonzalo Gragera

Gonzalo Gragera

1991. En la actualidad colabora en la cadena COPE –Sevilla-, en Zenda y en The Objective. Su último libro es La suma que nos resta (Premio de Poesía Joven RNE), editorial Pre-textos.

Debe haber una prudente distancia, pero aún vemos cómo persiste la cercanía entre el poder político y las administraciones públicas. Aunque fue, junto con el debate sobre la ley electoral, un tema que se trataba, se denunciaba, en partidos afines a eso que se llamó regeneración transversales, aún se mantiene esa dinámica, esa manera de entender la relación entre los gobiernos y la cosa pública, en concreto con los medios y la administración. Seis o cinco años después, vemos aún esa España en la que un funcionario no podía aspirar a un alto cargo de la administración sin que esa administración se enterara de que el funcionario era del partido del gobierno. O esa España en la que los presentadores de la tele pública, también sus productoras, o sus redactores, o sus directivos, tendrían que mantener indisimulada proximidad al ideario de las siglas del poder. Aceptamos como habitual que un funcionario no haga, no pueda hacer, carrera en las consejerías más allá de determinados puestos, reservados para gente afiliada a un partido político, y casi que se sobreentiende que los medios públicos no son tan públicos como políticos.

Así es: hubo partidos que propusieron ideas nuevas, mayor independencia, neutralidad política, de la tele pública y de las administraciones. Pero, al igual que esas otras iniciativas (ley electoral, por ejemplo), fueron puntos del programa político que se fueron, poco a poco, disipando, hasta quedar en simples menciones anecdóticas o en buenas intenciones pasadas. La tarea sigue pendiente, y lo vemos en Andalucía, donde los partidos políticos proponen nombres para el consejo de administración de RTVA y para el Consejo Audiovisual. Es cierto que no todos los partidos han actuado igual, y que en sus propuestas hay diferencias, pero sigue la dinámica del partido que elige a un profesional del propio partido, cuando no un político que se ha quedado sin hueco dentro de este.

Así en el PSOE andaluz, quien lleva a políticos de su propia casa –sin más-: Antonio Pradas, Antonio Martínez Rodríguez y Olga Manzano. En el PP, partido que ha acertado con la elección de Rafael Porras para presidir el consejo de administración de RTVA, han elegido a una política que perdió las elecciones municipales en un municipio malagueño: las decisiones acertadas de allí se pierden en las formas de siempre de aquí. Al igual que el PSOE y el PP, Adelante Andalucía también ha optado por un nombre cercano al partido. Ciudadanos y Vox son los únicos que han propuesto profesionales relacionados con medios de comunicación. Ajenos a las listas electorales, a las carreras políticas y a los mítines de campaña.

Habrá que insistir: los medios son públicos, y como tal lo gestionan políticos, pero sin que se confundan los conceptos de lo público y de lo político. Esa tele pública es una tele de todos, y así claro que deben estar todos los partidos, pero con gente que busque el criterio periodístico, no el cacareo político. Desde el poder se busca un mayor control de la comunicación, de las noticias, de los informativos y de los contenidos que se emiten. Así creen, un poco ingenuos, que se reservan un lugar importante para influir en electorado y sociedad. Cuando en realidad, lo único que consiguen, es una programación que sólo sirve para rellenar contenido de zapping.

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