Daniel Ramirez Garcia-Mina

¿Sabéis qué es lo más peligroso?

Preguntado por la dificultad que supuso la reactivación de la economía polaca, Leszcek Balcerowicz dice: “Bueno, en realidad no fue tan difícil; la gente estaba harta del socialismo”

Opinión

¿Sabéis qué es lo más peligroso?

Preguntado por la dificultad que supuso la reactivación de la economía polaca, Leszcek Balcerowicz dice: “Bueno, en realidad no fue tan difícil; la gente estaba harta del socialismo”

Leszcek Balcerowicz tiene una mirada clara y profunda. Sus ojos color océano leyeron una y otra vez la lista de reformas económicas que sacaría a Polonia del comunismo. La masticó tanto que su apellido terminó por dar nombre a ese conjunto de medidas que algunos calificarían como el ‘milagro polaco’. Tiene sesenta y ocho años, pero el marrón claro de su cabello, sin apenas canas que se asomen, le hace parecer más joven que algunos de los ponentes con los que comparte congreso.

Su discurso fluye en un inglés perfecto, sin apenas acento soviético. Ha venido a España a hablar de economía, algo con lo que le tocó lidiar cuando fue ministro de Finanzas de Polonia o gobernador del banco central de este país. Se le ve tranquilo. Sonríe incluso cuando trata temas delicados, actuales, como si la perspectiva y la lejanía de las que ahora disfruta le dieran una tranquilidad absoluta. Tiene un tic en el ojo derecho. Lo guiña de vez en cuando, sin quererlo. Cuando coincide con alguna de sus carcajadas parece ser un gesto de complicidad hacia su interlocutor. Es una de esas miradas que absorbe y desconcierta al mismo tiempo.

Minutos antes de comenzar su ponencia, pregunta por la situación española. No la conoce demasiado. Con interés, toma nota de lo que escucha. Se le ve con ganas de participar en un posible debate posterior. Alterna los apuntes con la mesura de su corbata, que va a juego con el pañuelo que adorna un traje azul marino. Es irónico. Preguntado por la dificultad que supuso la reactivación de la economía polaca o los impedimentos que entrañaba el comunismo, dice: “Bueno, en realidad no fue tan difícil; la gente estaba harta del socialismo”. Poco antes de empezar el Congreso, de forma inevitable, como en tantas otras tertulias, el término ‘populismo’, el más habitual de los vocablos que la RAE todavía no recoge, entra en escena. La conversación deriva hacia ‘Podemos’, ese nuevo partido que causa un interés especial en Balcerowicz.

Justo antes de irse, ya caminando hacia las escaleras que terminan a unos metros del escenario, pregunta: “¿Sabéis qué es lo más peligroso?”. Ante un silencio aparecido en medio de una sala ruidosa, se responde a sí mismo: “Los académicos. ¿Cuántos profesores universitarios encabezan los nuevos movimientos políticos? Todavía será peor en caso de que enseñen otras cosas y no economía”.

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