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Satrapías y deporte

Pancartas de manifestantes contra el Mundial de Río de Janeiro: una imagen de la semana y de muchas semanas. La polémica avanza en torno a las elecciones de sedes olímpicas y mundialistas por parte del CIO y la FIFA.

Pancartas de manifestantes contra el Mundial de Río de Janeiro: una imagen de la semana y de muchas semanas. Y si sólo fuese eso... La polémica avanza en torno a las elecciones de sedes olímpicas y mundialistas por parte del CIO y la FIFA. Río dos veces, con sus crecientes protestas multitudinarias en un país cuyos progresos económicos no están alcanzando a sus masas desfavorecidas, y no digamos con sus tasas estratosféricas de delincuencia violenta; Sochi en la Rusia de Putin, que ha recortado implacablemente libertades, y no sólo la de las Pussy Riot; Doha, en un país como Qatar donde no sólo es imposible jugar el fútbol en verano sino, sobre todo, se trata a los trabajadores extranjeros –sin los que no se construirá nada allí– como a esclavos en una plantación dieciochesca...

Escribía Owen Gibson en 'The Guardian': "Existen razones poderosas y crecientes para exigir a la FIFA y al CIO más firmeza a la hora de pedir cuentas a los países que reciben sus competiciones estrella, y de utilizar esa fuerza formidable a favor del bien y no sencillamente de maximizar sus propios beneficios".

Contantes y sonantes, se entiende. La FIFA sobre todo; se rumorea mucho del CIO, pero sus miembros son en su gran mayoría tan ricos al llegar al Comité que no necesitan pringarse más. El caso es que ambos organismos van de cabeza a mercados 'emergentes' (¡adiós para siempre, Madrid!) y no reparan en los abusos de países que pagan y pagan a cambio, no de la gloria deportiva, sino de la propaganda política internacional. Pero queda tan bien eso de ayudar al desarrollo... Por cierto: curioso lo de 'The Guardian', que añade que lo de Qatar es mucho más preocupante que lo de Rusia o lo de Brasil. Es que ya se sabe, la prensa socialdemócrata ve con mejores ojos a unos sátrapas que a otros.

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