Nestor Barreira

Sé infiel y no mires con quién

El sexo fuera no es el problema principal. El problema es primero que tu pareja te tome por tonto. Lo segundo que no le importe que le descubras. Y lo tercero que ninguno de los dos en la pareja caiga en que tienen un serio problema. ¿La soledad?, puede.

Opinión

Sé infiel y no mires con quién
Nestor Barreira

Nestor Barreira

Subdirector de Actualidad en TELE 5.

El sexo fuera no es el problema principal. El problema es primero que tu pareja te tome por tonto. Lo segundo que no le importe que le descubras. Y lo tercero que ninguno de los dos en la pareja caiga en que tienen un serio problema. ¿La soledad?, puede.

Marido cornudo entra en su dormitorio. Su mujer en una esquina. El amante sentado en la cama. El marido dice educadamente, casi susurrando: “¿Qué hace usted aquí?”. El amante: “Lo que todos. Empujar. Y no seas impaciente. Espera un momentito fuera”. Mítica frase de “El Pirri” en la película de FernandoTrueba.

Hablar de estudios sobre infidelidad empieza a ser algo recurrente y, siempre, morboso. Yo digo que para echarse una amante no se necesita ni manual ni este tipo de investigaciones. Los estudiosos se emperran en que sí, las necesitas: contar cuál es la fórmula magistral para ser “el mejor infiel”, cómo deben ser tus hábitos, y qué es lo que prefieres.

Es la búsqueda de la pasión infinita. La que tiene un principio y un final. Y los que quieren hacerlo pues lo hacen. Un “follarín profesional“ me dijo hace tiempo que ser infiel “era muy fácil”. “Sobre todo para los chicas” recalcó. Y me dio una razón: La soledad. “Hace estragos entre las mujeres. Eso no lo soporta nadie”. Lo de follar es lo de menos. O quizá lo de más. Lo más difícil es llenar el “otro hueco” y haces cualquier cosa.

Vuelvo al estudio noruego. Al 64 por ciento le da mucho morbo leer los mensajes de su amante delante y ¡en compañía de los titulares! Vamos, los esposos de cuerpo presente. La adrenalina de la traición. Y recalcan que los “infieles son cada vez más audaces”.

El sexo fuera no es el problema principal. El problema es primero que tu pareja te tome por tonto. Lo segundo que no le importe que le descubras. Y lo tercero que ninguno de los dos en la pareja caiga en que tienen un serio problema. ¿La soledad?, puede. Y la soledad, señores, no hay terapia “que la levante”. Lo dicho, espera un momentito fuera.

 

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