Daniel Capó

Sentirse protegido

El populismo se alimenta de unas cuantas palabras clave: miedo y resentimiento, firmeza y simplicidad. No hace demasiados distingos entre derecha e izquierda; aunque, en uno u otro caso, las tonalidades y las modulaciones sean distintas. La retórica populista consiste en apelar a un instinto político básico que fractura a la sociedad en dos partes antagónicas: blancos y negros, buenos y malos, pueblo y casta. Prima un recetario sencillo que plantea escenarios apocalípticos junto a la nostalgia de un edén ubicado en tiempos pretéritos –en el caso conservador– o en el futuro –en el caso del utopismo progresista–. En Europa, populismos los hay de derechas y de izquierdas, según las distintas tradiciones nacionales. En los EE.UU. el peligro llega, en estos momentos, desde la zona republicana, amenazada por el mensaje rupturista de Donald Trump, que se ha impuesto a los demás aspirantes del partido. La comparación de Trump con anteriores candidatos –el maverick McCain o Mitt Romney– resulta odiosa. ¿Dónde se situaría ahora una figura como Eisenhower?

Opinión

Sentirse protegido
Daniel Capó

Daniel Capó

De la biografía me interesan los espacios habitables. Creo en las virtudes imperfectas y en la civilizada inteligencia de la moderación

El populismo se alimenta de unas cuantas palabras clave: miedo y resentimiento, firmeza y simplicidad. No hace demasiados distingos entre derecha e izquierda; aunque, en uno u otro caso, las tonalidades y las modulaciones sean distintas. La retórica populista consiste en apelar a un instinto político básico que fractura a la sociedad en dos partes antagónicas: blancos y negros, buenos y malos, pueblo y casta. Prima un recetario sencillo que plantea escenarios apocalípticos junto a la nostalgia de un edén ubicado en tiempos pretéritos –en el caso conservador– o en el futuro –en el caso del utopismo progresista–. En Europa, populismos los hay de derechas y de izquierdas, según las distintas tradiciones nacionales. En los EE.UU. el peligro llega, en estos momentos, desde la zona republicana, amenazada por el mensaje rupturista de Donald Trump, que se ha impuesto a los demás aspirantes del partido. La comparación de Trump con anteriores candidatos –el maverick McCain o Mitt Romney– resulta odiosa. ¿Dónde se situaría ahora una figura como Eisenhower?

En la Convención Republicana de la semana pasada, Trump invocó “la Ley y el Orden” como líneas centrales de su hipotética presidencia. ¿Qué tipo de ley y qué tipo de orden? No parece que sea el orden institucional, sino algo mucho más tajante, más divisorio y radical. Y, por supuesto, este discurso se alimenta del miedo. Tyler Cowen, en su blog Marginal Revolution, apuntaba hace unos días que una parte considerable de los simpatizantes de Trump se encuentran entre los pensionistas que han visto cómo sus ahorros para la jubilación no alcanzan para mantener el nivel de vida que llevaban hace unas décadas. Cabe pensar que dicha lectura socioeconómica no resulta exclusiva de esta franja de votantes. Ahí estarían también los trabajadores que temen los efectos de la globalización, o los que viven en barrios afectados por altas tasas de criminalidad, o los que han convertido a la inmigración en el chivo expiatorio de los profundos cambios que se viven en el país más poderoso del orbe. El eje común es el temor al futuro y la necesidad de una figura paternal que recupere la antigua grandeza de la nación, esa vana sensación de sentirse protegidos. El populismo hace su trabajo. América vuelve a ser un país dividido.

Contexto

    Más de este autor

    Ni rastro de sus huellas

    «Nuestro problema no es el virus, sino la respuesta que le damos: la solidez de las instituciones, la calidad de nuestras políticas, la fortaleza de las cuentas públicas y de la industria»

    Opinión

    Merkel al mando

    «Cerca del retiro, Merkel se ha decidido a dar un paso adelante y apostar por una respuesta más keynesiana. ¿Le mueve el miedo o un análisis distinto de la coyuntura europea? ¿Tiene que ver con el hecho de no presentarse a la reelección? A saber. Pero Merkel no ignora que, sin el liderazgo de Alemania, no hay Unión y que tampoco puede haberla con algunos de sus países en quiebra»

    Opinión

    Más en El Subjetivo

    Josu de Miguel

    Un rey en el exilio

    «Don Juan Carlos ha sido víctima de su codicia personal, pero la clase política española consintió comportamientos no ejemplares en un contexto de corrupción generalizada»

    Opinión

    José Carlos Rodríguez

    Monarquía, pandemia y profilaxis

    «Desde que Nietzsche proclamó la noticia de que Dios ha muerto, las monarquías cristianas son sistemas políticos republicanos. Eso es lo que podrá salvar la monarquía en España, que Felipe VI y sus sucesores actúen como republicanos ejemplares»

    Opinión

    Jordi Bernal

    Tú que puedes

    «Con el panorama general, y aunque no haya pillado tajada de los pérfidos saudíes ni tenga cuentas en paraísos fiscales, a mí también me gustaría escribir una carta de dimisión, deserción o despedida»

    Opinión