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Sigo siendo pesimista

El problema de perder como perdimos es que la diferencia de goles es tan abismal a favor de los neerlandeses que estos, ganando hoy a Australia, tienen asegurada la primera plaza pase lo que pase en la última jornada ante Chile.

Si antes de jugar contra Holanda y debutar en este Mundial expresaba mi pesimismo por el papel que podían desarrollar los de Del Bosque en la cita brasileña, después del batacazo ante los holandeses entenderán que mi estado de ánimo no es precisamente ni el mejor, ni el más optimista.  Lo dije antes y lo digo ahora aún a riesgo de que me llamen de todo menos bonito. El seleccionador antepuso la afinidad con unos jugadores al estado de forma y el resultado es que los holandeses nos pasaron por encima con todas las de la ley y lo que es peor, con escasas posibilidades de acceder a octavos aunque hoy le ganemos a Chile. El problema de perder como perdimos es que la diferencia de goles es tan abismal a favor de los neerlandeses que estos, ganando hoy a Australia, tienen asegurada la primera plaza pase lo que pase en la última jornada ante Chile.

LLegados a esta situación las posibilidades de España para alcanzar los octavos de final pasan por ganar y golear a chilenos y australianos. Difícil empresa si tenemos en cuenta las sensaciones que dejó, sobre todo en la segunda parte, el combinado español. Si a esto unimos que Holanda puede permitirse el lujo de jugar ese ultimo partido con los teóricos reservas y que Chile saldrá con todo para ganar su clasificación para octavos, el panorama no invita a aparcar el pesimismo. Dicho esto, no tengo ninguna duda de la motivación y de las ganas con las que van a salir los nuestros hoy en Maracaná. Están heridos y saben que la mejor cura de sus males es una victoria hoy ante Chile. El problema es que a veces querer no es poder sobre todo cuando la cabeza y las piernas no están en la misma sintonía.

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