Jordi Bernal

Tendrías que joderte tú

Estas exquisiteces ficcionales yanquis poco tienen que ver con el cutre ecosistema mediático español. La más alta representante en comunicación del gobierno insulta sin ambages a unos manifestantes valencianos, en su mayoría jubilados. Dice literalmente que se jodan y que les den. A los jubilados. Luego para disculparse escoge campo propio Cope y dice que no ha estado ‘fina’. Más bien ha estado ‘muñeira’.

Opinión

Tendrías que joderte tú
Jordi Bernal

Jordi Bernal

Periodista a su pesar y merodeador de librerías y cines. Autor del libro de crónicas Viajando con ciutadans (Ed. Triacastela, 2015)

Hay un momento en la serie Sucesor Designado que se parece a la realidad inmediata: cuando el Dircom (pijo obsesionado con las encuestas y un estrafalario simpático) le dice al jefe de prensa (un escritor metido a fajador entre carroñeros): «Tu discurso ha sido agresivo, no nos conviene». A lo que el domador de periodistas responde: «lo único que sé es que nuestro presidente le ha declarado la guerra a un estado terrorista y yo tengo que ser agresivo».

Estas exquisiteces ficcionales yanquis poco tienen que ver con el cutre ecosistema mediático español. La más alta representante en comunicación del gobierno insulta sin ambages a unos manifestantes valencianos, en su mayoría jubilados. Dice literalmente que se jodan y que les den. A los jubilados. Luego para disculparse escoge campo propio Cope y dice que no ha estado ‘fina’. Más bien ha estado ‘muñeira’.

Estoy convencido de que Rajoy hace trabajar a los demás por mantener el actual sistema de pensiones, e incluso lo indecible para que la dignidad se equipare al IPC. Como buen conservador, Rajoy nunca estará a la vanguardia de las transformaciones sociales, pero hará todo lo posible para conservarlas.

Ni esta evidencia ideológica ha sabido transmitirla en plasma su equipo de comunicación, un desastre calamitoso que se dejó ganar el reverso de la trama internacional por los independentistas.

Al final nos convencerán de la mediocridad absoluta de esta derecha que nos quiere timar con su imposible excelencia. Su impúdica sonrisa pública que pretende chascarrillos privados y ofensivos.

No puedes cobrar más que el Presidente del Gobierno y basar tu estrategia de comunicación en la absoluta falta de agresividad. No puedes ostentar cargo público e insultar a quienes te mantienen económicamente. En cualquier país normal, en cualquier democracia que se respete a sí misma, esta mujer estaría jodidísima.

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