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Teorías de Carmena

Foto: Samuel Román | AP

María Manuela, la de la copla de Rafael de León y la del progresismo, va y viene en el metro con lecturas que la redimen y la ilustran. Se ha radicalizado por dejación en los plenos.

Dicen que va haciendo la Alianza de Civilizaciones entre que va de Malasaña a ese Palacio de Correos con churretones debajo de la pancarta y un gastrobar encima; encima de la susodicha pancarta consistorial donde el que no seaa español tiene todos las subvenciones. Desde Madrid, Carmena cambia las condiciones de base: las suyas, concretamente, y a mejor. Siempre a mejor, y que ‘avanti el popolo’ y ‘avanti’ los chulapos con paga municipal que tienen bula para el veganismo y para torcer el organillo en un huerto.

Sucede que de las interioridades del consistorio ‘gato’ uno ha escrito cuando toda ideología pasaba por prohibir un ‘belén’ y dejar que el aguachirle de la izquierda patria se sacara los ojos en entañable implosión. Lo de Lavapiés fue la la enésima salida del tiesto, el último grito de una munícipe que es feliz ahogando a las clases medias. Se sabe que ésos son sus principios: que si se los cambian tuerce el gesto y tal. Decir que es una alcaldesa del cambio sería mucho decir, es de conocimiento patrio que hay baldosas en la Gran Vía que quizá fueron taconeadas por Ava Gardner y por el CM de Matusalén. Manuela vende una ciudad verde, y en la calle de Moratín los más castizos tiran el palillo desde la tasca al reguero de orín: por ver quién llega antes a la vía pecuaria del Paseo del Prado (Carmelo Jou dixit). Carmena crispa sin distinción de clase, que para eso ella es regidora y jueza (sic) de las que vienen con bouquet y remiendos judiciales en las cuitas pasadas. Carmena lee en el metro y hace magdalenas.

Dicen los estómagos agradecidos que le salen las cuentas en el Excel: croquetillas ideológicas, en fin, que siempre silenciará/voceará un tuiter desde un discreto segundo plano. Caen árboles mal regados entre Lagasca y el Paseo de Extremadura, y las estrellas sabineras se olvidan de salir. Y alguien, quizá yo mismo, anda bailando el último chotis por Argüelles. Los refugiados son bienvenidos por bando local y ‘los Carabancheles’ son, ya, el Oriente Próximo. O no tan próximo.

Y Carmena es inclusiva, voto a bríos…

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