Nuria Val

Tiempo de romper, tiempo de coser el PP

"Los populares han medido mal el tiempo para romper y coser, pero la inmediatez se impone y el partido se juega mucho en estos comicios"

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Tiempo de romper, tiempo de coser el PP
Foto: David Aguilar
Nuria Val

Nuria Val

Periodista. Reflexiono a partir de la intrahistoria política. Dame un buen libro en la montaña. En constante aprendizaje.

Tiempo de romper y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar, reza un verso del Eclesiastés. En política como en la vida todo son ciclos. Los partidos que ya se rompieron, gobiernan ahora tras haber cosido y aquellos que callaron, comienzan a hablar para depurar y recomponerse de nuevo.

En el PP lo ven como una oportunidad. Tiempo de coser un partido que ha perdido su identidad y sus siglas. Sólo una derecha fuerte y unida será capaz de destronar a la izquierda reinante. Su bandera es el constitucionalismo y alejar al PSOE de esta insignia les sumará votos.

Pedro Sánchez sabe que tiene que hacer frente y dar esta batalla advirtiendo a los suyos: “La CE no puede ser un arma arrojadiza. Nosotros fuimos los coautores de esa obra y para constitucionalistas, nosotros”, dijo en el Comité Federal. Sin centralidad, el PSOE sería fagocitado. Los socialistas no piensan abandonar el centro, por mucho que sus socios de gobierno representen el lado oscuro y los de investidura aseguren: “Lo volveremos a hacer”.

Con parte del relato estructurado, ahora hace falta conocer la sintaxis política: el cómo y con quién. Dirigentes del PP ven “la refundación de Aznar” como el tiempo de romper un partido donde, poco a poco, han ido cayendo los que en su día estuvieron arriba. Unos cambios orgánicos que definirán las políticas de los populares en los próximos años. La unificación del centro derecha comienza en el País Vasco y Pablo Casado se la juega tanto como en Galicia y en Cataluña.

Alfonso Alonso reivindicó la vuelta del PP al centro, marcó distancias con Vox y reclamó autonomía frente a Génova. Algo similar le sucede a Francisco Igea en Ciudadanos. Los barones territoriales reclaman independencia frente a las imposiciones de Madrid. Mientras, los principales líderes analizan cuidadosamente su estrategia porque ya conocen lo que sucede en uno y otro caso.

La acumulación de poder en los territorios y posterior sublevación de los barones dio a Sánchez un fatídico Comité Federal que, hoy en día, sigue en boca de muchos socialistas como el perfecto ejemplo de lo que hay que evitar. De ahí los últimos cambios en los estatutos del PSOE. En el PP, la mayor defensa frente a estos cambios se llama Alberto Núñez Feijóo. El gallego escenifica la fortaleza de los populares y, si revalida su mayoría absoluta en Galicia, supondrá no tener que depender de Vox. Si pierde, el partido entero deberá asumir los postulados de Casado.

En Génova aprovechan para abrir ventanas y levantar moquetas. Conformar un nuevo proyecto que busque absorber a Ciudadanos y anular la amenaza de Vox. ¿Pero cómo? Algunos dirigentes temen la vuelta al discurso que les hizo perder las últimas elecciones. Aseguran que el cambio Alonso-Iturgáiz refuerza este discurso.

Las discrepancias públicas empañan el inicio de campaña en el País Vasco. Los populares han medido mal el tiempo para romper y coser, pero la inmediatez se impone y el partido se juega mucho en estos comicios. Vuelve a ser tiempo de callar y más hacer para, una vez analizados los resultados, hablar y trabajar bajo una sola línea bien definida por todos.

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