Melchor Miralles

Transparencia y control en las ONG´s

Tras Oxfam le toca ahora a Médicos Sin Fronteras, que reconoce ahora que prefirió actuar ella misma antes que le sacaran el escándalo a la luz y que expulsó a una veintena de trabajadores en 2017 por varios casos de abuso sexual, seis de ellos en MSF España.

Opinión

Transparencia y control en las ONG´s
Foto: Andres Martinez Casares| Reuters
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

Tras Oxfam le toca ahora a Médicos Sin Fronteras, que reconoce ahora que prefirió actuar ella misma antes que le sacaran el escándalo a la luz y que expulsó a una veintena de trabajadores en 2017 por varios casos de abuso sexual, seis de ellos en MSF España. Estos dos asuntos han puesto en el escaparate un asunto del que se viene hablando hace tiempo y que conocemos todos los que hemos viajado a países necesitados de ayuda. Del mismo modo que he visto con mis ojos y grabado con mis cámaras el formidable trabajo de tantos cooperantes que desinteresadamente entregan su vida para salvar la de otros o para aliviar en parte su sufrimiento en docenas de países de los cinco continentes, también he conocido casos como los que ahora se denuncian. Leo que estos días en España se están dando de baja miles de socios de estas ONG, y me alarma todo, porque su trabajo es necesario, incluso imprescindible, para muchos seres humanos que viven desatendidos en sus países devastados.

Estos comportamientos son inaceptables en cualquiera, pero más aún en quienes forman parte de organizaciones que tienen como estandarte principios éticos de solidaridad y ayuda humanitaria. A partir de ahora, las ONG van a tener que hacer un esfuerzo extra de transparencia para recuperar una credibilidad ante los ciudadanos que sería injusto que perdieran por dos casos entre centenares. Proliferan las ONG. Las hay de todos los tamaños, ideologías y dedicaciones.

La mayoría de ellas no son puramente ONG´s, porque reciben cuantiosas ayudas gubernamentales sin las que no podrían sobrevivir, lo cual ya lastra su identidad de inicio. La mayoría de ellas, también, realizan un trabajo ímprobo que agradecen miles de seres humanos de todo el planeta que padecen situaciones irreversibles e insoportables que les llevan a morir la vida y que sin esa ayuda estarían abandonados a su suerte maldita. No sería justo que tres decenas de indeseables reventaran el trabajo de miles de seres humanos maravillosos que se entregan a los demás a cambio de nada. Pero, la verdad, esperaba que, como ha hecho MSF, fueran las propias organizaciones las que hubieran dispuesto de mecanismos de control primero para evitar que sucedieran estos hechos asquerosos y, en caso de no poder evitar que sucedieran, poder ser ellas mismos quienes lo detectaran, denunciaran y sancionaran. Y, estando las cosas como están, han de estar en disposición de garantizar que no van a volver a suceder hechos de esta gravedad. Para ello han de extremar el cuidado en la selección de su personal, y, una vez consumado este, los controles del trabajo sobre el terreno, donde disponen de manga ancha para manejar el presupuesto y para actuar sin que exista una supervisión de su conducta. Intuyo, además, que ha existido miedo en algunos compañeros a denunciar los hechos. Como espero de algunas organizaciones, como por ejemplo Naciones Unidas, una investigación a fondo, porque a ellos también les ha salpicado el asunto, y hay antecedentes, lo cual es más grave por tratarse de la ONU, donde han fallado a veces también las personas y los controles, como sabemos cualquiera de los que hemos visto actuar a las tropas internacionales, sobre todo en África.

Los hechos son graves, y no sería justo que llevara a generar una sospecha generalizada, pero al no ser un caso aislado, es necesario extremar los controles porque la gravedad es insuperable, como el daño que hacen a tantos como entregan su vida a la ayuda y la solidaridad con los más necesitados del planeta, que cada día son más.

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